Ese momento…
Todos los que hemos decidido ser tcps, hemos pasado por él. Intentas prolongar la hora de decírselo a tu familia durante meses, pero un día llega la inevitable pregunta:
- ¿Hija, has pensado ya qué carrera universitaria quieres estudiar?
- Bueno…yo es que…veréis…he decidido que quiero ser…
- ¿Diseñadora como papá?
- Eeehhm…no exactamente..
- ¿Cómo que no? ¡Pero si tienes la empresa familiar a tus pies!
- Sí, ya sé. Pero es que yo había pensado que con mis 18 años me gustaría ponerme a trabajar pronto.
Éste es el momento en el que los ojos de tus padres se abren de par en par, mientras un silencio absoluto de unos 10 segundos aproximadamente, invade toda la habitación. Al segundo 11, la cara de póker da paso a una sucesión de preguntas con tono exaltado…
- ¿Cómo? ¿Trabajar? ¿Y esa idea tonta de dónde ha salido? ¿Y la universidad? ¿Y la carrera?
Un momento, un momento… - Es que lo que quiero estudiar no es una carrera.
- ¿Qué es? ¿Un FP de esos?
- No. Mamá, papá…yo quiero ser azafata.
¿Conocéis la expresión “cara de pez”? Pues esa es la cara que se les queda a tus padres antes semejante confesión. Dos pececillos que se miran incrédulos, preguntándose en qué momento su hijita perdió el juício.

En mi caso, no coló. Tuve que ir a la Universidad. Estudié Magisterio y después cursé un Ciclo superior de Turismo que me vino bárbaro para aprender alemán.
Después, mis padres cumplieron su palabra, y no solo me permitieron hacerme tcp, sino que me apoyaron totalmente para conseguir lo que quería, que por aquel entonces estaba convencida de que era lo mejor que me podía pasar en la vida.
Les agradezco enormemente que me hayan “casi obligado” a hacer unos estudios superiores. Ya no sólo porque el mundo de la aviación es relativamente corto, si no porque hay tiempo para hacer las dos cosas, y como dicen los de antaño “el saber no ocupa lugar”.
Así que si queréis un consejo, os recomiendo que antes de abrir las alas y os echéis a volar, hagáis algo que os sirva en el futuro.
El mundo de la aviación es maravilloso si te gusta lo que haces; pero todos sabemos que los años dorados quedaron muy atrás y que poca gente aguanta el frenético ritmo de cambios de horario, contratos de 6 meses y continuas mudanzas.
¿Me estaré convirtiendo yo también en una “persona de antaño”?
¡Feliz fin de semana y buenos vuelos a todos!

Comments are closed.