Voy a hablar de pilotos, pero esta vez hablaré bien.

by lucyintheclouds

Los ojos como platos. Cara de pánfilas mientras escuchábamos atentamente la noticia.
Era lo mejor que nos había pasado desde que habíamos entrado a volar. Los vuelos chárter o el curso de sobrecargo quedaban empañados ahora por aquella buena nueva. Hoy todavía retumba en mis oídos: «sois las elegidas. Sois las afortunadas. Hemos valorado vuestras cualidades y vuestra profesionalidad y hoy comenzáis el curso de habilitación de un nuevo avión. Un avión grande.»

¿Un avión grande? ¿Y cómo sería? ¿Cuántas plazas? ¿Qué servicio? -Todo eran preguntas – Acostumbradas a volar un Dash8 o un CRJ200 (no queridos, por allí todavía no existía el CRJ900) cualquier cosa con más de 52 plazas era para nosotras «un avión grande».

El Jumbolino (British Aerospace BAe 146) se presentaba ante nosotros como un pájaro gigante. Sí, molaba. Molaba mucho.
La aerolínea alemana WDL estaría durante una larga temporada operando en Valencia con sus germanos pilotos, y nosotras éramos las 12 afortunadas tcp’s que iban a volarlo.

La alegría duró poco. Los aviones eran viejos. No presurizaban bien. Los pilotos solo estaban preocupados por sacar el vuelo a tiempo y poco tenían que decir a nuestras protestas. Las líneas eran bastante infernales y para colmo teníamos destacamento fuera de nuestra base.
¿Afortunadas? Billete más baratos, pasajeros de Air Nostrum acostumbrados a unas comodidades que ahora no tenían, otitis continuas, cefaleas por la presurización, monotonía diaria, cansancio, defensas bajas… me hubiese encantado que la afortunada fuese otra.

El destacamento en Torremolinos no estaba del todo mal. Llegabas al hotel a la hora de comer y tenías prácticamente toda la tarde libre para ir a la playa, de compras, para pasear, para… bueno, para poco más.


Llovía. Hacía un día horrible y a mi compañera no habían dejado de dolerle los oídos desde que el segundo salto. Cuando aterrizamos en Málaga se tuvo que dar de baja y volvió a Valencia para recuperarse.
Los pilotos alemanes no eran precisamente majos ni amigables, así que comí sola en el hotel y me pasé la tarde haciendo turismo bajo la lluvia y comiendo porquerías por los chiringuitos de la playa de la Carihuela.
Por la noche no tenía hambre así que no bajé a cenar. Pedí un consomé al room service y me quedé dormida en mitad del banquete.

¿Alguno de vosotros se ha despertado alguna vez en mitad de la noche sintiendo que se marea en sueños y al abrir los ojos todo da vueltas? No me vale si estabais tan pedo como una inglesa en Playa de las Américas.
Bueno, a mi me pasó aquella noche. Me desperté a la 1.30 con la sensación de que me había quedado dormida en una lavadora en marcha.
Después de pasarme 4 horas sin parar de vomitar (rainbow and glitter, que yo soy azafata) mi única preocupación era sacar el vuelo de las 7 de la mañana. Cuando fui consciente de que no podía moverme sin que todo me diese vueltas, llamé a Crew Control:

* Hola, soy Arwen
* Hola Arwen, dime
* Estoy enferma. Creo que me estoy deshidratando, todo me da vueltas y llevo horas vomitando
* Ya…

Se hizo un silencio

* ¿Hola? ¿Estás ahí?
* Sí, te escucho Arwen
* Pues eso, que no creo que pueda sacar el vuelo de la mañana
* Todavía queda tiempo. Espera un poco a ver si se te pasa y me llamas en media hora
* Llevo cuatro horas vomitando. No creo que en media hora me vaya a poner bien.
* Nunca se sabe. Si no sacas el vuelo, tendremos que sacar una imaginaria de Valencia, situarla hasta Málaga y retrasar el vuelo.
* Pues me parece que lo mejor es que la vayas sacando ya
* Llámame en 20 minutos a ver cómo vas

* Hola, soy Arwen otra vez
* ¿Estás bien ahora?
* Oh sí. En 15 minutos se me ha pasado todo. De hecho estoy tan bien que ya estoy uniformada, descansada, duchada y dando saltos de alegría en la recepción del hotel No, ¿cómo voy a estar bien?
* Pero ¿sigues vomitando?
* No, hace quince minutos que no…
* Entonces ¿Crees que puedes sacar el vuelo?
* Are you fucking kidding me? No, no puedo. He dormido una hora en toda la noche, estoy deshidratada, dolorida y cansada. Si alguien me grita evacuación, seré la primera en tirarme por la ventana. ¿Tú crees que estoy en disposición de sacar un vuelo? Necesito que me devolváis a casa por la mañana, por favor.

Solo quería estar en mi casa, en mi cama. Que alguien me cuidase. Estos son los momentos en los que realmente te pesa tu trabajo como tcp. Lejos de tu casa, de tu gente y con el cargo de conciencia de dejar un vuelo tirado. Me daba igual si era en tren, en avión o en tractor. Solo quería que me devolviesen a mi base.

* ¿No puedes ni sacar el primer vuelo? Solo un salto… mientras tu vuelas, yo tengo tiempo para sacar una imaginaria y situarla hasta donde tú estés…

No me lo podía creer, pero temiendo repesalias (porque me pilló con 22 añitos, que si llega a ser hoy lo de la compañía de whisky se queda en nada al lado de la que lío) accedía a sacar el primer vuelo.

* Uno, sólo uno. No hago más. Si me pasa algo, es vuestra responsabilidad. (Mentira, era mi responsabilidad)

Me duché como pude, me puse el uniforme, tiré de mi maleta y bajé a recepción. Lo siguiente que recuerdo es despertarme en uno de los sillones del lobby del hotel mientras un comandante de mi misma compañía me preguntaba si estaba bien.
Llevaba su uniforme puesto, pero aquella mañana volaba como pasajero en otro vuelo que llegaba a mi base. Después de la regañina me convenció para llamar a la compañía y decirles que no iba a sacar aquel vuelo, se pusiesen como se pusiesen.

Recuerdo que me llevó en brazos hasta la sala de firmas del aeropuerto de Málaga. Se ocupó de que el médico de Aena me hicera un chequeo y llamó personalmente a nuestra compañía para que me proporcionasen un billete de vuelta a casa. Se cansó de esperar al teléfono ante la confirmación de mi pasaje, así que desinteresadamente me cedió su billete y exigió que cambiasen el nombre lo antes posible.
Pude haber llamado a la compañía una vez recuperada. Pude haberle preguntado su nombre…pero no lo hice en su momento y nunca pude darle las gracias.
Capi, si me lees… ¡va por ti! ¡Gracias!


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6 comments

Nora julio 4, 2012 - 00:06

Que suerte, encontrarse con gente así. Al final era desidratación?a mi me suena más a un vértigo, es horrible, todo te da vueltas y no paras de vomitar.

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Nuri julio 4, 2012 - 05:49

Un príncipe azul de los de cuento!!!

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jonatan julio 10, 2012 - 07:05

El fallo de la historia es que nno termina con un «y fueron felices y comieron perdices»
La verdad aveces las empresas se pasan, y da gusto encontrarse con gente decente, que son como las Meigas en mi tierra, «habelas hailas»

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Javi agosto 10, 2012 - 02:59

Arwen!! que bueno oir de ti, aqui Javi de la Calera, no se si te acuerdas pero compartimos un monton de vuelos en VLC hace ya muchos años :).. me encanta tu blog.. y si.. muchos pilotos nos ocupabamos desinteresadamente de vosotras!! 😛 voy a seguir leyendo… jiji

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socsomiadora septiembre 10, 2012 - 12:00

Tengo una curiosidad: el nombre de «Arwen», ¿para qué y cuándo se utiliza? ¿toda la tripulación tiene uno? ¿cómo se crea?
Un saludo

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socsomiadora septiembre 10, 2012 - 12:02

Se me olvidaba comentar que chapeau por el piloto que te ayudó, Lucía ^^ ¡Y qué empeño pusieron en que sacaras el vuelo! Pobrecita…
Un saludo

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