Hoy vamos a hablar de la programación; esa «cosa» que te dan todos los meses con los vuelos que vas a hacer, y que no vale absolutamente de nada, porque a final de mes te das cuenta de que no has hecho ni una cuarta parte de lo que tenías programado.

La primera vez que la recibes no tienes claro si se trata de tus vuelos, o de una encriptación del Código da Vinci. Cifras y letras por todas partes; yo estuve a punto de llamar directamente a Jordi Hurtado. El caso es que te pasas un buen rato calculando las horas de firma (la hora a la que te tienes que presentar en la oficina del aeropuerto para conocer a los que serán tus compañeros del día) las horas de llegada, las ciudades en las que vas a dormir…y todo eso no te vale de nada. ¿Y por qué? Pues porque el día anterior a empezar la línea, te llaman de Crew Control y te dicen que ya no vas a dormir en Málaga, sino en Kuopio…y que no firmas a las 12 del mediodía, sino a las 4 de la madrugada.

*(Programación real scaneada)

Y lo peor es cuando te quitan la línea y te programan una imaginaria.

No, no. Nada que ver…eso viene más tarde. Lo de la amiga imaginaria viene cuando ya llevas una temporadita volando sola en el galley trasero del Airbus320. Que ves el otro transportín ahí vacío,tan solito, que te entra una melancolía y una pena terrible y te imaginas que a tu lado va otra compañera, e incluso acabas hablándole. Es real eh, os lo prometo.

En este caso no me refiero a ella; me refiero a la famosa «imaginaria» de la aviación. Estar de imaginaria, es estar de guardia. Como los médicos, vaya…El tema es que los médicos que están de guardia, están en el hospital, y las tripulaciones que están de imaginaria, están en su casa.

Suena bien, no? Pues no! La imaginaria consiste en estar 24 horas pegada a tu teléfono móvil porque en cualquier momento te pueden llamar los amigos programadores para decirte que tienes que salir a volar. Y en 45 minutos como máximo debes presentarte en el aeropuerto. 45 minutos. 45. ni uno más.

Vamos a ver… a qué mujer normal le lleva 45 minutos vestirse, peinarse, maquillarse, coger el coche, llegar al aeropuerto, aparcar, volver a peinarse, volver a maquillarse en el espejo del coche y llegar a la oficina? Pues a la azafata.

La imaginaria es una auténtica putada faena. Vives angustiada, mirando el móvil cada 5 minutos. No te alejas de casa más de 250 metros, no vaya a ser que por estar a 300 se alineen todos los astros y creen una fuerza magnética que te robe la batería del móvil y ya no puedas recibir más llamadas. Cuando oyes que te suena el móvil da un vuelco el corazón…y contestas toda amable y buena, pensando que por ser educadita, el programador de turno te va a poner una línea de ida y vuelta.

Pero no…te casca una pedazo de línea de 7 vuelos trabajando, más 1 vuelo de situación al quinto infierno. 15 horas de actividad que te acabas de comer así , en un santiamén…que lo único que te dan ganas de preguntarle es quién es la «peazocabrona» que se ha dado de baja en el último momento.

Y luego están los «francos». Esos días caudillosos también llamados kindersorpresa. Porque los francos son así: nunca sabes lo que llevan dentro…el franco puede convertirse el día anterior en una línea, en una imaginaria, o incluso en un libre (raramente, pero en ocasiones pasa).

Llamada real:

  • TCP Arwen?
  • Sí soy yo
  • Te vamos a poner línea en los dos francos que tienes mañana y pasado
  • Nooo!
  • Si
  • Por qué??? Mañana tenía médico! Llegaré temprano por lo menos?
  • No
  • Llegaré tarde?
  • No
  • Pufff…a qué hora llegaré a casa?
  • No llegarás
  • Duermo fuera?
  • Sí. Toma nota: hora de firma 05.45 Tenerife-Barcelona-Madrid-Estocolmo.
  • Y pasado mañana, a qué hora llego?
  • No llegas
  • Tampoco? Pero si me habeis puesto línea en todos los francos de este mes!
  • Pues ahora tienes 2 más. Hora de firma 12.00 Estocolmo-Madrid y situación a Barcelona

Ahora es cuando sacas el listado de novatas que tienen solo un par de vuelos al día, para intentar colarles el plomazo de línea que acaban de colocarte. Y cuando has conseguido que se queden con las dos noches fuera, con el Estocolmo, y ya está el cambio firmado sin opción de marcha atrás, te vuelve a sonar el móvil:

  • TCP Arwen?
  • Sí, soy yo
  • Que te cambiamos la programación
  • Qué??? Otra vez? Pues avisad a la TCP Fulanita, porque acabo de hacerle un cambio («Bueno, me da igual, yo tengo un ida y vuelta»…piensas triunfal mientras te compadeces de la que va a hacer tu línea)
  • Sí, que al final te damos los francos libres…

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