Las 8 razones por las que no hay paracaídas en los aviones

by Carlos

En pleno siglo XXI, en la era del internet, smartphones, tablets y cincuenta aparatos más que nos pueden hacer la vida más fácil y cómoda todavía nos podemos encontrar con graciosillos o pasajeros cabezones, que utilizan sus aparatos electrónicos para todo tipo de cosas.

Son pocos los pasajeros que prestan atención a los TCP cuando hacen la Demo de Seguridad. Les da igual que sea precisamento por eso, por su seguridad… ellos han volado miles de veces y creen saberlo todo mejor que tú.

Aunque las aerolíneas se esfuerzan en que esto resulte entretenido a través de demostraciones de seguridad a ritmo de Lady Gaga o Safety Videos como el de Air New Zealand y El Hobbit, nunca podremos entender qué les inspira esto para que acaben haciendo preguntas estúpidas.

Recuerdo un vuelo a Canarias con una compañía chárter… El avión iba al completo, empezaba el verano y muchos universitarios acababan de terminar sus exámenes por lo que eran pocas las neuronas que les quedaban. Todo parecía relativamente normal, la demo había terminado y los TCP se disponían a guardar el material pero, de repente alguien dijo: ¡Oye! ¿Y lo del paracaídas no lo explicáis?
La voz venía de la parte trasera y, por las risas que lo acompañaban, ya me imaginé quién había hecho la pregunta.

Hoy vamos a daros varias razones por las que es inviable que los aviones comerciales lleven paracaídas…

 

Soy TCP y profesor

En primer lugar, los TCP se deberían convertir en profesores durante 1 hora (o más, dependiendo de la habilidad de los pasajeros) para explicarles cómo colocarse el arnés de forma segura y en tiempo récord. Esto haría que tuvieras que acudir al aeropuerto incluso con más tiempo que ahora. Si te quejas por estar una hora antes, imagínate lo que pasaría en esa situación.

 

Comienza el caos

Supongamos que los pasajeros son muy hábiles y están todos en forma pero, siempre hay algunos que llegan tarde… ¿Os imagináis lo que puede pasar si intentan aprender cómo se pone el paracaídas en la cabina? Si unimos el poco espacio que hay para que se puedan probar el paracaídas, las ganas que tienen algunos de hacerse unas selfies para alardear y la forma en la que explicarán aquellos pasajeros que recibieron antes la «clase» a los que llegaron tarde…

 

Tic, tac, tic, tac…

¿Con cuánto tiempo contamos para prepararnos todos en una emergencia? Ahora toca saltar por la ventanilla del avión (con la altitud adecuada) y los que iban de valientes tienen miedo, mucho miedo, y no quieren saltar.

 

Haciendo las cosas al revés

Como ya hemos dicho, puede haber muchas inseguridades y mucho nerviosismo. A pesar de que se ha explicado todo muy bien (incluso mejor que lo de no inflar el chaleco en el interior del avión) siempre hay alguien que abrirá el paracaídas antes de saltar. ¿Ahora qué, qué hacemos? No podemos tener más de 50 paracaídas de repuesto porque eso puede suponer que, por ejemplo, que tu espacio de rack en el que metes tu maleta quede ocupado por ellos. Seguro que a muchos no les hace ninguna gracia, ¿eh?.

 

¿Algún superhéroe a bordo?

¡Ahora a ver quién es el increíble Hulk que lucha con la presión y abre la puerta! Es bastante difícil conseguir abrir una de las puertas mientras el avión está volando, la diferencia de presión impide que cualquier persona que no sea un superhéroe consiga abrirla. Así que los pilotos tendrían que bajar a una altitud adecuada y preparar el avión para que todos pudiéramos saltar.

 

Sobreviviréeee

Imaginemos que la puerta se abre fácilmente… ¿Quién aguantaría esas temperaturas heladoras? Por muy abrigados que vayamos con la bufanda que nos hizo nuestra madre a prueba de temperaturas extremas, o por mucho que nos tapemos con las mantas del avión, lo tendríamos un poco difícil.
Muchos pensaréis que, en el hipotético caso de poder abrir la puerta del avión a cualquier altitud, es mejor saltar y helarse que esperar a un aterrizaje de emergencia. Pero en este caso, además, ¿cómo hacemos para respirar? De nuevo, a no ser que el avión vuele a una altitud óptima para ello, deberíamos usar también nuestra botella de oxígeno.
La cosa se pone interesante… Paracaídas y ahora también botellas de oxígeno.

 

Suerte o muerte

Como sabéis, deberíamos saltar mientras el avión continua volando a gran velocidad. Ya podéis rezar para no acabes cayendo de forma descontrolada, golpearnos con otro pasajero, o que un motor nos absorba y nos haga picadillo. Hay más posibilidades de que te ocurra esto que de que seas premiado con el coche del Rasca y Gana. Las cosas como son.

 

¿Qué hago sin mi mejor amig@ y sin los TCP si aún así sobrevivo?

Si te has tirado del avión mejor que los concursantes de Supervivientes, tirándose desde un helicóptero al mar que está a unos pocos metros, te damos la enhorabuena. La cosa está ahora en que no llevas balsa salvavidas y un pasajero ha caído en Roma y el otro en Barcelona así que complicado está el sobrevivir sólo y sin la ayuda de otros pasajeros… pero sobretodo sin la ayuda de los queridos TCP. Aunque sigas sin creértelo, ellos están para ayudarte en caso de emergencia y no para suplicarte que te abroches el cinturón o que no te lleves como «souvenir» el chaleco salvavidas. No importa que el avión haya caído en el desierto o en el polo norte, con ellos a bordo aumenta las posibilidades de que salgas vivo.

Si después de estas razones sigues creyendo que los aviones deberían llevar paracaídas, espera a leer nuestro próximo post…  ¡te vas a sorprender!

¡Feliz semana y felices vuelos!

Img: Twanda Baker

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