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Entrevistamos a Tatiana, sobrecargo del vuelo GJT 1489

by Carlos

Antes o después esto terminará. Somos una tripulación formada, profesional y perteneciente a una conocida aerolínea. Nuestro trabajo es transportar personas, no secuestrar, como se empeñan en hacer creer.

Tatiana Suárez, Vuelo GJT1489 Inocentes Involucrados

Tatiana Suárez, sobrecargo del vuelo GJT 1489 vivió una auténtica pesadilla cuando el 25 de octubre de 2007 fue detenida en El Chad junto a su tripulación, tres periodistas y seis miembros de la ONG. Todo sucedió cuando estaban a punto de embarcar a 103 menores que iban a ser adoptados por familias francesas.
Acusados de un delito de tráfico de menores, la tripulación española fue llevada a prisión sin saber cuál sería su verdadero destino.

En su libro Vuelo GJT1489 Inocentes Involucrados, que puedes comprar pulsando aquí o también en Amazon, Tatiana cuenta cómo vivió esta mala experiencia desde su punto de vista. ¿Nos acompañas a conocer a Tatiana? ¡Hablamos con ella!

¿Cuándo y porqué comenzó tu interés por esta profesión?

Desde pequeña siempre fue algo que tenía claro que quería hacer. Además, era una profesión que a mi madre siempre le había gustado y me animó desde el primer momento a que cumpliera el sueño de las dos. 

Girjet fue la compañía aérea protagonista de tu historia, ¿qué tipo de vuelos habías realizado previamente con ellos?

Era una compañía chárter que tenía vuelos regulares a el Cairo, y salvo esos vuelos semanales, solíamos hacer de todo un poco. Tan pronto llevamos a incentivos, como pasajeros de otras compañías que se les estropeó el avión, operativas más largas para terceros etc.

A pesar de que un TCP vuela a muchos lugares diferentes, hay destinos que pueden despertar una mayor inseguridad por la información que ya tenemos sobre los países y su situación actual. ¿Crees que se os facilitaba todos los medios e información necesaria para trabajar con seguridad?

Cuando trabajas en una compañía aérea, confías en que todo está bien, especialmente la seguridad tanto aérea como en destino así que siempre realicé mi trabajo tranquilamente pero es cierto que cuando viajabas a algún país en conflicto, tenías un poco la incertidumbre de si todo irá bien. En este caso por ejemplo, la información fue bastante escasa por decirlo de alguna manera…

Una llamada te cambió la vida y, como todo TCP, tuviste que renunciar a pasar tiempo con tu familia para realizar una labor humanitaria sin saber que aquel 24 de octubre de 2007 comenzaría una auténtica pesadilla. ¿Cómo recuerdas esos primeros instantes?

La llamada fue en plena vuelta de mis vacaciones de el Cairo con mi compañía precisamente, y justo no habían terminado pero estábamos organizando el cumple de mi madre, así que esa llamada me hizo poner en una balanza el celebrar un día especial o hacer una labor humanitaria. Tras meditarlo con mi madre decidimos que la fiesta podía esperar pero ese vuelo no, así que no dude en decir que si. Una vez que toda la odisea empezó, me dije, que habría pasado si no hubiera contestado a esa maldita llamada…

Una vez en comisaría y en un acto de supervivencia, te escondiste uno de los dos teléfonos que llevabas mientras tus compañeros entregaban los suyos. ¿Cómo tomaste esa decisión a pesar de que podía costarte la vida en caso de ser descubierta?

La verdad que fue algo que me salió sin pensar como instinto de supervivencia. Me dije, nadie sabe dónde estamos ni lo que está pasando con nosotros y si no tenemos comunicación a saber que será de nosotros, así que no dude ni un instante en guardármelo en el pecho, pese a las órdenes del comandante de decir que lo entregara. En el libro hay una escena sobre el teléfono en la que pensé que mi vida podría llegar a su fin, pero prefiero no desvelar nada para no estropear a los lectores fases importantes de la historia.

Sin casi comer, sin poder ir al baño o sin mantener la higiene, ¿qué fue lo que peor llevaste durante estos días en los que se te privó de libertad?

Pues a parte de todo eso que cuentas, el tema de los bichos lo llevaba mal, pero lo peor de todo era la incertidumbre de no saber si aquello terminaría algún día o si se irían olvidando poco a poco de nosotros y no saldríamos de ahí o lo que pudieran hacer con nosotros.

El comportamiento que tuvo la aerolínea con vosotros no fue el más adecuado según cuentas en el libro. Una vez llegasteis todos a España y habiendo descansado algunos días, ¿os reunisteis con ellos? ¿Cuál fue realmente el trato que os dieron?

El trato de la compañía fue pésimo. Lo único que hicieron fue pagarnos una cena para mantenernos la boca cerrada, ya que después de eso pensamos que nos reunirían y explicarían todo, pedirían disculpas etc pero nada más lejos de la realidad. Solo se preocuparon de que les devolviéramos los 500 dólares que teníamos cada uno ya que si no, no nos pagarían nuestro sueldo, y al final ni uno ni otro. Una auténtica vergüenza.

Una vez terminó esta pesadilla, ¿cuánto tiempo tardaste en volver a volar?

Después de eso, me tome unas semanas libres y ya después de las Navidades, que necesitaba pasarlas en familia y con mi gente, volví con las pilas cargadas.

Inocentes involucrados es el título de tu libro en el que cuentas detalladamente cómo fue todo lo que viviste, ¿qué te llevó a escribir este libro y contar tu historia?

Tenía el manuscrito guardado que hice nada más llegar, y tras un primer intento fallido con el ordenador  y dejarlo de lado por pereza, en una operativa en Indonesia en el verano del 2019 tras la insistencia de un amigo y el tiempo libre del confinamiento, pues me dije, este es el momento.

Actualmente sigues trabajando como TCP y seguramente durante estos años has tenido que realizar algún vuelo chárter. ¿Qué sensación tienes cuando te llaman para este tipo de vuelos después de la experiencia vivida?

Llevo ya 17 años dedicados al mundo de la aviación, y tras pasar por varias compañías y tener más madurez, cierto es, que siempre voy tranquila a todos mis vuelos. Igual algún destino de pascua en ramos te da cierta intriga, pero pienso que nadie se la jugaría después de lo que ya pasó una vez y que si vamos a sitios que no son a los que se viaja normalmente es porque todo está controlado. Yo con esta experiencia ya cumplí así que malo sería, y toquemos madera jajaja.

Para terminar, a modo de curiosidad… ¿Guardas el uniforme o algún recuerdo de aquella experiencia? 

Efectivamente guardo todo en mi casa, tengo el uniforme completo, maleta, manuales … La gente me dice que como no lo quemé, pero es algo importante que marcó mi vida y tuvo un buen final. La vida está llena de etapas y ésta fue una que me tocó vivir, horrible, y que no deseas nadie si, pero siempre hay que ver el lado bueno de las cosas y es que estoy aquí para contarlo, que está completamente superado aunque no olvidado y que sigo dedicándome a la profesión que me hace feliz.

Puedes seguir a Tatiana en su Instagram @inocentes_involucrados y comprar en Amazon su libro o en Libros.CC, cuya lectura recomendamos en Diarioazafata.

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