Entrevistamos a Ainhoa Sánchez, la primera wingwalker española

by Carlos

El gran trabajo que hace Ainhoa Sánchez es muy diferente al que estamos acostumbrados. La primera vez que vimos a la protagonista de esta entrevista fue nada más y nada menos que en las noticias de una televisión privada de España. ¡Nos quedamos impresionados con todo lo que es capaz de hacer sobre las alas de un avión! Su única preocupación cuando se sube al avión es disfrutar de cada vuelo como si fuera el último.

Buenas tardes, Ainhoa. Antes de comenzar queremos agradecerte que nos hayas concedido esta entrevista. Estamos seguros de que eres, al igual que muchos de nuestro seguidores, una fan incondicional de Los Simpson. En uno de los capítulos de la serie, la familia acude al «Springfield Air and Space Museum» donde tiene lugar la fiesta de la central nuclear. Entre aviones, la guía del museo enseña unas imágenes de archivo de los famosos acróbatas del aire de Springfield entre los que está Agnes Skinner… ¿Qué es un wingwalker? ¿Realmente se utiliza un uniciclo o zancos tal y como hace Agnes en la serie?

Un wingwalker es un tipo de acróbata que va situado fuera de la cabina de un biplano mientras el piloto vuela el avión de determinadas maneras, completando una rutina establecida. Puede ser acrobática o en “utility” (vuelo recto) o ambos tipos.

Lo de Agnes es ficción, pero si os puedo decir que en el pasado se colgaban escaleras, trapecios y cuerdas de los biplanos. Incluso algunos jugaban al tenis. Era muy habitual la transferencia de moto, coche, barco a avión, o entre aviones. Gladys Ingle, por ejemplo, era una acróbata y mecánica que cambiaba ruedas en pleno vuelo. Hay miles de aventuras. Hoy en día eso no sería posible porque los aviones con los que se hace wingwalking vuelan a más velocidad.

¿Cómo comenzó todo?

Se creo en los Estados Unidos entre la Primera y Segunda Guerra Mundial. Su auge fue entre 1920 y 1927. Posteriormente y debido a los accidentes decidieron regularlo.
Ainhoa Sánchez Wingwalker-Diarioazafata.com
Al terminar la Guerra, había más pilotos y aviones que trabajo y también era una época en la que la aviación estaba en pañales por lo que apenas existían normativas ni regulaciones administrativas. De esta forma, cualquiera que supiera pilotar podía hacerlo sin restricción ninguna. Además, si sumamos la necesidad y la falta de otros recursos, ello hacía que el ingenio se agudizara y muchos pilotos para buscarse la vida, se dedicaran a lo único que sabían hacer… Volar. Pero no de cualquier forma, sino volar haciendo acrobacias, ya que era de los pocos tipos de vuelo que existían en esos momentos. Es lo que se conoció popularmente como el Circo Aéreo y fue algo que causó un gran interés general al principio, pero como pasa muchas veces con estas cosas, la gente se aburría rápido y quería emociones fuertes. Este hecho obligaba en cierto modo a que los espectáculos se hicieran cada vez más arriesgados y atrevidos. O dicho de otra forma, cuanto más peligro mejor. Por eso los responsables de estos circos y ferias volantes, fueron introduciendo poco a poco maniobras en las que se volara más rápido, más alto y realizando ejercicios más complicados y sin querer, comenzó también el “pique” por conseguir nuevos récords… Es decir, que bajo esta necesidad de llevar al público algo nuevo y excitante se introdujo también una nueva idea.

En España esta disciplina no está regulada, por lo que suponemos que fue algo difícil encontrar un lugar donde aprender y una persona dispuesta a ello… ¿Dónde y quién te enseño a ser la wingwalker que eres hoy en día?

No es una cuestión de regulación, es que simplemente en España no existía el wingwalking hasta que llegué yo. No es una actividad a la que se tenga fácil acceso, entre otras cosas porque ni yo misma sabía que se seguía practicando en tiempos modernos y además tuve conocimiento de ello hace unos pocos años. Mi primer contacto con la actividad fue online con mi actual mentora que está en California. Luego me formé en Inglaterra.

¿Recuerdas cómo fue tu primer vuelo?

¡Increíble! Es imposible olvidar esa sensación. Sentí de todo. Estaba subida en el plano superior directamente y apenas
podía respirar con toda esa columna de aire que se genera en el despegue. No paraba de decirme que rayos hacía ahí subida con el vértigo que tenía. Luego todo eso se transformó en algo que no se puede explicar con palabras. Hay que vivirlo. Es una maravilla.

Al igual que los TCPs, no todo el mundo es apto para desarrollar esta actividad. ¿Qué requisitos o características se deben cumplir?

Lo primero una pasión, amor descomunal y fuera de serie por la actividad. El o la piloto son los que eligen al candidato ideal y deciden ser su mentor. No pesar más de 77 kg y tener formación gimnástica o danza. Cuanto menor estatura y peso mejor, por eso la mayoría son wingwalkers mujeres. Una buena presencia se valora.

Un wingwalker se forma mediante un mentor que decide apoyarlo porque considera que es el candidato ideal. No hay escuelas, libros, ni academias al uso para aprenderlo. Es una actividad que se aprende de padres a hijos, una profesión de las más raras.

Esa sensación de subirte a las alas de un avión y no sentarte en un asiento con el cinturón de seguridad bien abrochado aterrorizaría a cualquiera. ¿Con qué medidas de seguridad cuentas?

Llevamos por dentro del mono de vuelo una línea de vida que te une al avión en todo momento.

Aún así seguro que algún familiar o amigo te habrá sugerido ser azafata o piloto, que para ellos es más seguro…

Hice el curso de TCP porque me llamaba mucho la atención, aunque no he llegado a ejercer nunca la profesión. Finalmente acabé volando pero fuera del avión porque me llamaba más la atención :). Volar en un avión es muy seguro, tanto dentro como fuera.

Hablando de pilotos, su papel debe ser muy importante en el wingwalking…

El wingwalking es puro arte en movimiento controlado por un piloto en que confías al 100% y sólo con mirarle ya sabes lo que piensa. No tenemos auriculares, nos comunicamos con las manos y con nuestra intuición. Es un trabajo en equipo. Somos una pareja de baile en el cielo donde las butacas están abajo y el escenario a varios cientos de metros de la tierra. Mi piloto, tiene mucha responsabilidad. Casi nunca se habla de los pilotos porque es la parte menos visible. Quiero recalcar su grandísimo trabajo. Que el piloto haga o no un buen trabajo va a depender del resultado de los trucos del wingwalker y viceversa. El piloto tiene que pilotar para dos, no para uno. Me cuida y me vigila en todo momento.

El avión en el que vuelas no alcanza la misma altura que un avión comercial. Sería imposible ver tus fabulosas acrobacias a más de 35.000ft además, ¡te congelarías! A pesar de que vuelas a baja altura, ¿necesitas de una indumentaria especial?

Llevo un traje de licra que al ser un tejido muy elástico me permite ejecutar mis poses. Debajo llevo un mono de Nomex que es un tejido especial contra el fuego, como los pilotos de Formula 1. Si hace frío, me pongo alguna prenda técnica.

Como ya hemos comentado, en nuestro país todavía no se conoce del todo bien. ¿Qué necesitas para que este sueño pueda hacerse realidad?

El wingwalking se considera como una exhibición aérea, por lo tanto está englobada bajo esos parámetros en España. En octubre de este año hice dos exhibiciones. El 10 de octubre fue el primer vuelo pionero de una wingwalker española, donde inauguré el aeródromo de Los Oteros (León) con dos exhibiciones. Mi segunda participación fue junto a la Patrulla Águila en su 30 Aniversario en San Javier, Murcia, el 18 de octubre y completé el primer loop de la historia subida en unas alas.
Ainhoa Sánchez Wingwalker-Diarioazafata.com
Ahora el proyecto está tomando otro curso y estoy valorando otras opciones que acorten el plazo de entrega. Podéis seguir mis actualizaciones en Facebook: Ainhoa Sánchez Wingwalker.

Para finalizar, una pregunta que solo tú puedes respondernos… ¿Qué sientes durante el vuelo?

Lo primero una responsabilidad enorme. Cada vuelo es como si fuera el último.

Es un entorno muy hostil, pero acabas normalizando la presión que ejerce el aire sobre tu cuerpo. Te enganchas a esa sensación. Me siento libre como un pájaro volando, es como estar enamorado a lo bestia, tu cuerpo segrega mucha adrenalina. Es pura felicidad. Me siento muy satisfecha al lograr cada truco con gran esfuerzo y muchas horas de entrenamiento y planificación.

Me convierto en parte del avión. Soy una prolongación artística de la estructura. Estar en contacto con cada parte del biplano es muy especial. Sentir como mi corva presiona el borde de ataque, forrado con tela y mi empeine se sujeta contra la diagonal, el olor a antiguo de todo, como se quema el combustible y el aceite y acaba impregnado en la ropa de vuelo, el sonido tan especial del motor, no se puede explicar con palabras. Saber que esto se hacía hace casi cien años es una pasada.

¡Muchísimas gracias por concedernos esta entrevista! Esperamos verte muy pronto por los cielos de toda España.

Muchas gracias a vosotros. Espero que muy pronto lo podáis ver.

A finales de septiembre de 2015, Ainhoa Sánchez se ha convertido en amiga de la exclusiva marca de alta relojería suiza Breitling. “Nadie se convierte en proveedor oficial de la aviación por casualidad”.
Especialista de los relojes técnicos, Breitling ha desempeñado un papel decisivo en el desarrollo del cronógrafo de pulsera y figura entre los líderes de este tipo de Complicaciones. La firma ha compartido las grandes horas de la conquista del aire gracias a sus instrumentos de altas prestaciones, fiables y robustos. Breitling es una de las pocas empresas relojeras del mundo en equipar a todos sus modelos con mecanismos oficialmente certificados cronómetros –lo más avanzado en materia de precisión-, y una de las pocas también que posee sus propios movimientos de cronógrafos mecánicos, íntegramente desarrollados y fabricados en sus talleres. Esta empresa familiar es además una de las últimas marcas relojeras suizas independientes.

Puedes seguir a Ainhoa Sánchez en Facebook: Ainhoa Sánchez Wingwalker.

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