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Ellen Church, la primera azafata de la historia

Hace 88 años se escribió un nuevo capítulo en la historia de la aviación. En mayo de 1930 Ellen Church se convirtió en la primera azafata. El camino hasta llegar a ser una de las “Sky Girls” no fue nada fácil…

Todo comienza en 1904 en el estado de Iowa. Allí nace Ellen Church, una joven enamorada de la aviación que decide estudiar enfermería y obtener la licencia de piloto.

Ellen tenía muchas ganas de pilotar aviones y, a pesar del papel que tenía la mujer en la sociedad de aquella época no dudó en presentarse ante la compañía Boeing Air Transport (fundada por William E. Boeing) para solicitar trabajo como piloto.

Las cosas no salieron como ella esperaba y finalmente no fue contratada. Aun así, se lanzó una propuesta que consistía en incorporar a un ayudante durante el vuelo con el fin de que el copiloto no abandonara su puesto para atender a los pasajeros. Steve Stimpson, de Boeing Air Transpor, ya había pensado en incorporar personal en cabina después de los numerosos viajes que realizaba en avión por lo que esta ilusión podía convertirse en realidad.

Esta idea no tuvo una aplicación inmediata. Fueron varias las reuniones que mantuvieron Ellen Church y Steve Stimpson antes de transmitírselo a la dirección ya que se presentaban problemas como por ejemplo los cambios hormonales en la mujer. Finalmente la compañía aceptó incorporar a Ellen en sus vuelos puesto que consideraban que la seguridad a bordo mejoraría gracias a la enfermera, pudiendo ésta actuar en caso de indisposición del piloto o de los pasajeros.

Ellen Church se convirtió así en la primera azafata de la historia. Su primer vuelo fue en un Boeing 80 A que despegó el 15 de mayo de 1930 de Oakland (San Francisco) con destino Chicago. Este trayecto tenía una duración de 20 horas por lo que fueron 13 las escalas que tuvo que hacer el avión para llegar a su destino.

Sus funciones poco tenían que ver con las actuales, ni demostraciones de seguridad ni venta de productos del duty free. Ellen se encargaba de comprobar la seguridad de los asientos (que estuvieran perfectamente sujetados), dejar preparados los instrumentos de vuelo que usaban los pilotos, ayudar con el equipaje, meter el avión al hangar
Además de estas tareas, también ofrecían a bordo un servicio muy básico en vajillas de porcelana (más tarde se sustituirían por otros materiales ya que muchas piezas se rompían con facilidad) y ayudaban a calmar a aquellos pasajeros que se sentían nerviosos.

Este tipo de servicios gustaron mucho entre los pasajeros así que la compañía Boeing Air Transport decidió nombrar a Ellen jefa de servicio a bordo, encargándola la preparación de siete enfermeras más para que fueran azafatas (The Sky Girls o The Original Eight).
La selección de estas azafatas no fue al azar, se pedían unos requisitos mínimos que eran los siguientes:
-Estudios: enfermería.
-Estado civil: soltera.
-Edad: máximo 25 años.
-Peso máximo: 52kg.
-Estatura: alrededor de 1,60m.

Lamentablemente, 18 meses después del primer vuelo Ellen Church tuvo un accidente de coche que la apartó de esta profesión por lo que decidió dedicarse a la enseñanza en la Universidad de Minnesota.
Años después, en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial volvió a volar, esta vez como capitán en la “Army Nurse Corps Air Evacuation Service”.
Más tarde, en agosto de 1965 murió debido a la caída que sufrió mientras montaba a caballo.

Hoy, el Aeropuerto de Cresco lleva su nombre, el de una mujer que transformaría el mundo de la aviación.

¡Felices vuelos! 😉

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