El galley de Nita: Invierno y abrigos.

by lucyintheclouds

Llega el invierno y con el los viajes de esqui (no, no se pueden llevar esquies en cabina, hay que facturarlos, sorry), los abrigos, cazadoras y plumas que ocupan un rack y parte del otro y que, obviamente nadie quiere llevar en el asiento. Y suma y sigue. Y entonces, el mítico «maleta de cabina y un bolso de mano» se queda en eso, en un mito, porque, por algún extraño fenómeno desconocido, lo convertís y es «maleta de mano que no cabe vertical así que tan de cabina no será, un bolso de mano, el maletín del portátil, una mochila, el neceser, la funda de la cámara de fotos y una riñonera» y el plumas. Claro que si, why not? total, el avión tiene maleteros, armarios de tripulación, y un agujero negro en el que podemos guardar todas las cosas que queráis. Las de los otros pasajeros, claro, las vuestras que no las toque nadie.

– Señorita, no hay sitio para mi maleta

– Mire señor, ahí, en la fila 7, tiene sitio.

– Ya, pero es que yo estoy en la fila 4.

– Ya, pero es que en la fila 4 no hay sitio, deje su maleta en la fila 7.

– Pero es que mi asiento está en la fila 4 y no quiero dejar mi maleta en la 7.

– Pues o la deja en la fila 7 o se baja a bodega, no se puede poner en la fila 4 porque ya está llena.

– Muy bien, pues tenga. – Y deja la maleta en medio del pasillo

– ¿Perdón?

– Que aquí tiene la maleta, déjela en la fila 7 o dónde le de la gana, y cuidado que llevo cosas frágiles.

– Señor, si usted no puede con su maleta… ¿Qué le hace pensar que yo si?

– Que estás aquí para esto.

– No señor, yo estoy aquí para velar por la seguridad del avión y de los pasajeros, para indicarle cuál es su asiento si no lo sabe y, si acaso, para dentro de un rato darle un café. Pero para subir maletas no. Puedo ayudar a una persona muy mayor, o a una mujer embarazada, pero no veo que usted tenga ninguna discapacidad para necesitar ayuda con SU equipaje.

– Es tu trabajo.

– Le repito que no, que mi trabajo no es subir maletas, si usted no la deja en la fila 7 ahora, se baja a bodega.

Podemos mantener esta misma conversación mas de 10 veces al día, hasta que nos hartamos y, poniendo en riesgo nuestra espalda, sabiendo que nos dolerá durante una semana por subir un mínimo de 20 maletas diarias, empezamos a hacerlo con el fin de agilizar el embarque, salir en hora y no tener que escuchar vuestras quejas por retrasos. Y abrimos un maletero y encontramos una americana perfectamente extendida al lado de un maletín de ordenador tumbado.

– Esto ¿de quién es?

– Mío.

– Señor, voy a poner el maletín en vertical para que no ocupe espacio y la chaqueta la doblamos ¿vale?

– No, que se arruga.

– Ya, pero es que esto es un maletero, para las maletas, no para la ropa, en el lateral del asiento tiene un ganchito para colgarla.

– Es que aquí me molesta, yo la he puesto ahí y ahí está bien. Si no, guárdala en el ropero.

– No tenemos ropero señor, esto es un avión, el espacio es limitado.

Otra conversación que mantenemos 10 veces al día por que todos pensamos «¿y qué más da?, ya se que pone solo un bulto pero si yo llevo 5… ¿qué más da?» «Ya supongo que esto es un maletero pero he llegado primero, así que es MI espacio y si quiero ocuparlo entero para extender mi americana ¿qué mas da?» y lo mas sorprendente es que, sabiendo que os estáis saltando las normas, os enfadáis cuando no os sale bien la jugada, cuándo os toca llevar el abrigo en el asiento o cuando os bajan la maleta a bodega.
Decidme queridos cabezones ¿aprenderéis algún día?

Img: George Groutas

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