El Galley de Nita: «el nuevo»

by lucyintheclouds

Hoy voy a caer en un topicazo y voy a decir aquello de «todos hemos sido nuevos alguna vez» o «nadie nace sabiendo», son frases hechas, si, pero son verdad verdadera, y mas en estos días en los que, por suerte o por desgracia, cambiamos mas de trabajo que de calcetines. Es algo que sucede en todos los campos, pero como este es un blog de aviación, vamos a centrarnos en los nuevos on board.

Hemos hablado mucho de novatadas, de bromas que te pueden pasar lleves volando 3 días o 3 años, sabemos que hay despistes que podemos tener todos y sabemos que los primeros días en una compañía tienes muchas papeletas de que te toque alguna novatada. También sabemos que cuándo entras en una aerolínea vas revoloteando como un pollo sin cabeza hasta que te haces con todo. Es normal. Aunque el trabajo en si es relativamente sencillo por lo mecánico del mismo «llegar al aeropuerto. Firmar. Briefing. Chequeo. Pre vuelo. Embarque. Demos. Asegurar cabina. Despegue. desbloquear baños. Encender hornos. Encender cafeteras. Preparar servicio. Pasar servicio. Pasar bebidas frías. Calientes. Recoger. Pase de atención. Pase de atención. Pase de bebidas. Recoger. Pase de atención. Pase de atención. Descenso. Asegurar. Aterrizar. Desembarque. Chequeo. Dibriefing. Vuelta a empezar» (dicho así parecen muchas cosas, pero cuándo le coges el truco se te hace tan natural como respirar)y aunque por supuesto, siempre hay imprevistos «mi maleta no cabe» «yo no quiero pasta» «se ha terminado el zumo de melocotón» «voy a poner una reclamación» «no sabe usted con quien esta hablando señorita» o incluso «tenemos que aterrizar de emergencia por que la señora de la última fila está de parto» todas esas son cosas que se hacen casi normales cuando hace 10 años ya estabas en un galley.

Sin embargo, cuando sólo llevas unos días (y quién dice días dice semanas…) se hace un mundo. No sabes dónde están las cosas, no sabes lo que toca ahora (¿pase de café? ¿o de agua?) y si tu compañero te dice «pasame los removedores» tardas en encontrarlos más de lo que se tarda en llegar de Barcelona a París. Si un pasajero te pregunta el precio del vino blanco apaga y vamonos. Preferirías que te hubiera preguntado cuáles son las capitales Europeas con mejor rentabilización de su P.I.B. Es decir: te sientes torpe, desubicado, fuera de sitio, y estas seguro de que tu compañero esta deseando darte una colleja o atropellarte «accidentalmente»con el «weist full trolley», ese que te ha dicho 3 veces que saques y no tienes ni idea de lo que habla. Te pasas el día preguntando «¿Qué viene ahora?» «¿Qué puedo hacer?» «¿Dónde está la leche? ¿y los zumos? ¿y la sacarina?» «¿Llevamos eneldo para el gin tonic del señor de la 1F? ¿no? mierda, pues ya le he dicho que ahora se lo llevo…» Te parece que estorbas mas de lo que ayudas, que tus compañero se mueven por el avión cual bailarines del lago de los cisnes mientras tu te has quemado con el horno 2 veces, te has roto 3 uñas, has perdido la cuenta de las veces que te has pillado los dedos con el carro y se te ha caído un cajón de coca colas en medio del pasillo. Cuando llegas a casa no sabes si ser feliz por que por fin estas volando cual pajarillo o llorar por que mas que pájaro pareces un pingÜino en un garaje. En fin , no es nada fácil ser nuevo.

Pero ¿que pasa cuando eres un veterano y te toca enseñar a un nuevo?. Pongamonos al otro lado, imagina que llevas años volando, tienes el trabajo dominado, el galley es tu territorio y podrías encontrar el container de zumos hasta dormido (de hecho estas bastante seguro de que en algún madrugón has montado el bar dormido). Hay mas posibilidades de que pierdas algo en tu casa que en el avión. Sabes perfectamente que en el Boeing las jarras están arriba a la derecha y en el Airbus abajo a la izquierda, que el MD matrícula IZD tiene roto el horno número 3 y que el Embraer matrícula GRI presuriza regular. Conoces el aeropuerto mejor que tu barrio y haces tu trabajo con la precisión de un reloj. Y entonces un día… te toca un nuevo. Al principio le miras hasta con ternura pero pronto te das cuenta de que te ha tocado uno pesado que no se entera de nada y no deja de preguntar. Y te armas de paciencia, respiras, tiras de profesionalidad y le vas enseñando. Le explicas, le ayudas… pero te da la sensación de que solo se queda con el 20% de lo que le dices. Ya le has dicho lo de los zumos arriba o abajo en el Boeing o en el Airbus, y ahora le pides un zumo, lo tiene justo ahí, en el standard unit de al lado de su mano… pero abre todos los demás antes de dar con el correcto. De hecho, por los nervios, hasta abre el correcto una vez, pero no ve los zumos. Después de 5 minutos viendo como desmonta el avión, decides coger tu mismo el dichoso zumo. Te dan ganas de darle una colleja para que espabile, le has dicho ya 3 veces que saque el weist full trolley y no se entera, parece una gallinita ciega ¡¿es que no sabe que después del pase de zumos hay que recoger?!

Hay que saber enseñar, hay que tener infinita paciencia y altos niveles de empatía, pero también hay que saber ser nuevo. «yo no lo hago por que no sé» o «Si queréis que haga algo decírmelo» no es la actitud. Sepas o no sepas hacer las cosas, nunca aprenderás si no lo intentas, si no tienes iniciativa y sobre todo si no preguntas. No finjas que lo sabes todo, no lo hagas si no sabes cómo y no hagas cosas por tu cuenta y sin consultar por que a nadie le gustan los listillos y además te puedes equivocar, y, aunque los primeros días están para eso, para equivocarte y aprender de tus errores, nunca aprenderás si no los admites. Escucha a los veteranos, aprende de ellos, admite consejos, órdenes y sugerencias, se humilde, participativo, pregunta y se honesto y sincero y no olvides nunca lo que se siente al ser nuevo, si tienes suerte y lo haces bien, algún día serás tu el veterano. Si ya eres veterano, recuerda lo que sentiste los primeros días, lo desubicado que estabas y las ganas que tenías de abrir una rampa y tirarte pero no lo hacías por miedo a no pasar el periodo de prueba 😉 y recuerda, los nuevos… no tienen la culpa de ser nuevos.

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