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Es mi rampa y la tiro cuando quiero: Steven Slater | JetBlue Airlines #FlightAttendantTrueFacts

Está claro que ésta es una profesión vocacional: o te gusta, o no te gusta. No hay termino medio.
La media de personas que vemos al día roza las cuatrocientas almas almas viajeras, y todos sabemos que cuatrocientas personas son cuatrocientas historias y cuatrocientas opiniones diferentes. Ahí es nada.

Me cabrea que me atiendan como si fuera parte de un rebaño de borregos. Me da igual que sea en la Administración Pública, en un banco o en el restaurante de turno. Pero si hay algo que me cabrea de verdad, es ver el trato inhumano que en muchas ocasiones se le da a los familiares de pacientes ingresados en los hospitales. Y ojo, que no estoy generalizando ni diciendo que sea en todos los hospitales del mundo ni a todos los familiares del mundo, pero he tenido la desgracia de visitar muchos hospitales en los últimos 6 años y sé de lo que hablo.

Entiendo que cuando trabajas de cara al público y ves a tanta gente a lo largo del día, llega un punto en el que o te mantienes firme, o acabas con un colador en la cabeza y a carcajada limpia. Sé que a veces es desesperante, que estás cansado de dar explicaciones, de poner la cara por los demás, de aguantar carros y carretas y que tú también te quieres ir a casa, quitarte tu bata blanca de médico o tu uniforme de volar y desconectar de todo. Pero trabajamos con personas, no con animales o con robots, y aunque a veces te den ganas de abrir la puerta sin tener la rampa armada y tirarlos a todos tirar la toalla, ahí reside la verdadera diferencia entre ser profesional y ser un manta.

Cuando veo a alguien que está quemado en este trabajo, me pregunto por qué no se pide unos meses de excedencia y sanea su mente. Si bien lo de estar incómodo en el trabajo es una faena en cualquier sitio, no es lo mismo quemarse en una oficina que en el avión.
Y si no, que se lo digan a Steven Slater, un ex TCP de JetBlue Airlines, que tras una buena bronca con una pasajero decidió salir del avión tirando una rampa al tiempo que gritaba Fuck you!. Así, con estilito, que no se diga…

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Steven Slater había estado volando veinte años y podemos deducir, sin ser muy hábiles, que estaba un poco quemadete con el trabajo y con los pasajeros. Aquel 9 de agosto de 2010, el vuelo 1052 en el que iba trabajando Steven, aterrizaba en el aeropuerto de New York City procedente de Pittsburgh. Era un Embraer 190 con capacidad para 100 pasajeros.
Parace ser que durante el rodaje, una de las pasajeras se levantó de su asiento y abrió el compartimiento de equipajes. Slater le ordenó repetidas veces que se sentara, a lo que ella hizo caso omiso. Esto fue el inicio de una pelea en la que la pasajera increpó e insultó al TCP y que terminó con Slater agarrando el PA y diciendo: “To the passenger who called me a motherf*****, f*** you […] I’ve been in the business 20 years. I’ve had it. That’s it.”
Ante la atónita mirada de los pasajeros, se tomó dos cervezas, abrió la puerta con la rampa armada y salió deslizándose por el tobogan; se quitó la corbata, tomó el primer tren hacia la terminal de aeropuerto y decidió que su carrera como TCP se había acabado para siempre. Slater fue arrestado días más tarde con cargos de conducta criminal e imprudencia temeraria. Aceptó declararse culpable con un año de libertad condicional y un pago a JetBlue de 10.000 dólares. Más tarde reconoció sus problemas psicológicos y el stress que sufría por la enfermedad de VIH que padecía, y porque su madre estaba enferma terminal.

Aquí os dejamos el video de lo ocurrido. Recordad la importancia del Cross- check de armado y desarmado de rampas… no sea que os pase lo mismo que a Steven Slater sin comerlo ni beberlo. ¡Feliz fin de semana y felices vuelos!

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