A bordoEl galley de Nita

Las azafatas-heroínas de Asiana Airlines

El pasado 6 de Julio se cumplió 1 año del accidente de Asiana Airlines. Muchos no os acordaréis de él ya que, por suerte, fue mucho menos grave de lo que podría haber sido. Pero yo sí me acuerdo porque, en esos días fueron muchos los que, conociendo mi profesión, me dijeron cosas como “-¿Has visto lo de las azafatas de Asiana? ¡Qué tías! ¡Qué heroínas, eso no está pagado…” y comentarios similares. Y tenían razón, esas tripulantes fueron unas heroínas que estaban haciendo su trabajo. Sabemos, queridos cabezones, que por mucho que os lo expliquemos, vosotros seguís pensando que nuestro trabajo es buscar un sitio para vuestra maleta y poner café. Pero no. Nuestro trabajo es, y esta es la definición exacta “velar por la seguridad de la aeronave y de sus ocupantes”. Lo del café es un extra, lo de buscaros sitio para la maleta, un favor, ya que parece que a algunos les resulta una misión harto complicada. La misión real de las azafatas es exactamente la que desempeñaron las tcp de Asiana: Es ser capaces de evacuar un avión en menos de 90 segundos y con solo la mitad de sus salidas operativas bajo cualquier circunstancia, ya sea un aeropuerto, un desierto, Alaska o el río Hudson, y, una vez evacuados, es ser capaz de suministrar primeros auxilios mientras llegan los servicios de emergencia, utilizar las radiobalizas para ser localizados rápidamente, e incluso tenemos nociones de supervivencia en distintos escenarios. Nuestro trabajo, tal y como demostraron aquellas compañeras, es el de anteponer la vida de los pasajeros a la nuestra propia, es ser capaces de apagar un fuego a bordo, de ayudar al piloto,  de tratar con ataques de pánico, crisis de ansiedad, emergencias médicas e incluso secuestros, en resumen, cualquier situación que se pueda dar “on board”. Para eso es para lo que estudiamos y entrenamos y practicamos. No para poner café. diarioazafata-curso-tcp-cabin-crew-center-video

Para los que no conozcáis o no recordéis la historia, el 6 de Julio de 2012 un Boeing 777 de la aerolínea Asiana Airlines, despegó de Corea del Sur con 292 pasajeros y 16 tripulantes a bordo. A las 11:30 tal y como estaba previsto la aeronave se aproxima al aeropuerto de San Francisco pero, por desgracia, iba demasiado bajo y rápido, por lo que la cola del aparato, en la que iban sentadas en sus respectivos transportines dos tcp´s,  se estrelló en el umbral de la pista, desprendiéndose del resto de la aeronave que siguió rodando hasta quedar semi atravesada en la pista y segundos después comenzó a arder. Torre de control le dijo al piloto que en unos minutos estarían ahí los servicios de emergencia, él contestó que no era necesario, que estaba todo bien. Estaba en shock. Pero las tripulantes sí que reaccionaron de inmediato y, al ver el fuego, comenzaron la evacuación para la que estaban entrenadas. Sacaron de un avión en llamas a casi 300 personas y utilizaron para ello todo lo que tenían a su alcance. Cortaron cinturones con cuchillos, abrieron puertas con hachas, apagaron llamas para rescatar a niños asustados y, una vez en tierra, suministraron primeros auxilios hasta que llegaron los servicios de emergencia. ¿Son heroínas? Si, por supuesto que lo son. Es su trabajo. Y gracias a que lo realizaron correctamente, la desgracia fue mucho menor de lo que podía haber sido.

“-Yo no estaba pensando, pero mi cuerpo empezó a hacer lo que requiere una evacuación. Yo solo trataba de rescatar al siguiente pasajero” declaró la Sobre cargo del avión cuando la entrevistaron. Una vez al año, los tcp realizamos un curso de refresco, con exámenes teóricos y físicos, con simulacros de evacuación, con fuegos reales etc. Cada día, cuando vamos a volar, repasamos los procedimientos en el “briefing de seguridad”, y todo esto lo hacemos para tener esos conocimientos tan grabados que, en caso de que sea necesario usarlos,  ni siquiera tengamos que pensar cómo actuar, si no que nos salga de forma instintiva y correcta.

Las azafatas ponemos café, no porque sea nuestro trabajo si no porque, por suerte, la labor para la que estamos entrenadas no tenemos que desempeñarla muy a menudo.

Imagen: Flickr RidwanJaafar

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