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Entrevistamos a Victor Espigares, ex TCP de Swiftair con base en Uganda – África.

¡Hola chicos y chicas de las alturas! Bueno, haciendo una pequeña introducción of my life… I only can say that… soy un chico de Granada, concretamente de Viznar. Jóven de espíritu y algo menos joven de edad, ya soy un treinty y no un tuenty. Aunque los años que llevo volando se cuentan con los dedos de una mano, o incluso menos, he vivido muchas y gratas experiencias en este mundo de la aviación. Estas experiencias me hacen seguir mejorando en este mundillo y no querer trabajar de otra cosa que no sea de TCP. ¡Que os voy a contar chicos que no sepáis!… que si 6 meses dentro que si 6 meses fuera, etc… pero creo que esta vez sí voy por el buen camino, ya que espero una llamada muy importante en las próximas semanas. Quisiera aprovechar estas líneas para motivar a aquellos que buscan su primera compañía y todavía no sale…decirles que sigan intentándolo, que al final todo llega.

Buenas tardes, Víctor. Antes de nada queremos agradecerte que nos hayas concedido esta entrevista. Seguro que tienes un montón de anécdotas y experiencias que interesan y ayudan a nuestros lectores. Cuéntanos, ¿cuándo decidiste ser TCP?

Creo que lo decidí a los pocos años de acabar el bachillerato, pero por circunstancias de la vida y del cash no pude hacer el curso inicial hasta bien entrados los 25. Solo he trabajado para Swiftair, aunque hace unos meses llegué a hacer los vuelos de FAM (familiarizaión) para Finnair, y un día de contrato con ellos. ¡Todo un record!. El resto del tiempo lo he dedicado a hacer entrevistas en otras compañías. ¡Creo que ya ni recuerdo el número de veces que he ido, venido y vuelto a ir!

Es que el mundillo de la aviación y sobre todo de las entrevistas para TCP no es del todo fácil. ¿Habías trabajado antes en otro sectror?

Pues sí. Antes de todo esto había estado trabajando como informático, concretamente como monitor de un centro Guadalinfo, y también he hecho mis pinos el tiendas del grupo Inditex y H&M.

 

Y cuéntanos, Victor… ¿Qué te llevó a aplicar en Swiftair? ¿Por qué ellos?

Es muy buena pregunta y os voy a decir la verdad… La principal razón para aplicar a Swiftair fue que seleccionaban a muchos chicos, al contrario que en las demás compañías. Aunque es una empresa más bien pequeña, el ambiente es muy familiar y la verdad es que tengo que agradecerles la oportunidad que me dieron hace ya algunos años.
Para los que no conozcáis Swiftair, es en una empresa de vuelos charter, trabajan en África para UN y Antrak Air y su flota está compuesta por MD y ATR, a los cuales les tengo mucho cariño.

Aprovecho para decir que los que me conocen saben que para mi el ATR es muy especial… es mi molinillo favorito( ¿eh David? 😉 -Besos para todos-.)
Los vuelos de Swiftair son around Europe and Africa. En mi caso eran todos Centroáfrica, ida y vuelta y nos solíamos quedar algunos días en cada destino: Nigeria, Sierra Leona, Sudan, Uganda, Niger, Congo, Togo, Ghana, Egipto, etc… la verdad, no sabría
con qué destino quedarme. Todos eran especiales.
El tipo de contrato que nos ofrecen es bueno, sin queja, y el salario base ronda los mil euros más dietas por vuelo, creo recordar.

¿Qué bases te ofrecieron, en cuál de ellas volabas tú?

Las bases eran Madrid en España y Uganda en África. Yo me fui a África.

¿Cuándo fue tu entrevista?

La entrevista fue en Madrid, en sus oficinas, y era verano. Recuerdo que hacía muchísimo calor. Fue mi primer curso de conversión y a todos mis compis les tengo un especial cariño, aparte de que mantenemos contacto la gran mayoría. Durante el curso estudié mucho, fue intensivo (de lunes a lunes, mañana y tarde) pero lo hice con mucha ilusión. Casi creo recordar que me costó más el curso de refresco que el propio curso de conversión.

Y el proceso de selección… ¿cómo fue?

El proceso de selección fue directamente una entrevista personal. Iban citando a los candidatos de 20 en 20 minutos en las oficinas, así que sólo puede ver al chico que estaba antes que yo, y al siguiente (¡Ross no sé si te acordaras!).
Sobre el perfil y requisitos necesarios, pues supongo que serían parecidos a los míos (apunte de Lucía: Victor es un chico encantador, muy sociable, dicharachero, compañero de sus compañeros y ¡guapete!) ya que con ellos pasé la entrevista.

Swiftair Victor Diarioazafata

Nos dicen que Swiftair es una compañía muy familiar. ¿Qué otras cosas te gustaba de ella?

Sus vuelos, sus destinos y el gran equipo que forman la aerolínea. Nunca jamas había pensado que viajaría a esos sitios tan remotos y desconocidos para mi como a los que llegue volando con Swiftair.

Y algo habrá que no te guste…

¡Ay! ¡lo voy a tener que decir y no quería…! Quizás, el tiempo que pasas en África, 6 largos meses. Aprovecho por si algún directivo de la compañía lee el reportaje, para comentar que quizá estaría bien que las estancias fueran de 3 meses, e ir rotando entre nosotros para hacer mas llevadera la experiencia y no cansarnos tanto.

Ya nos comentaste la flota que volabas… pero ¿qué servicio dabais a bordo?

Pues mira, Lucía, esto sí que estaba genial… todos los vuelos que he hecho para ellos, han sido como a mi me gustan: TI, que es ¡todo incluido! Sus Eurobox y sus zumichis, sus aguichis, sus cafelichis y algunos ichis más, dependiendo del vuelo.

¡Cuánto «ichi»! ¿Y los uniformes? ¿Cómo eran los de los chicos y los de las chicas?

Siento decir que me gusta más el de chicas que el de los chicos, pero qué le vamos ha hacer… lo bueno de esta uniformidad es que tanto en americana y en camisa, llevas galones, algo que me hacía sentir «guay», con mi rallita en el hombro.

*Víctor nos cuenta que no le hubiese importado llevar otra «rallita más en los galones» y hace alusión a «davices»… Sí, sí, David en plural, que dice que ya ellos saben por qué lo dice. *

Y dejando a un lado el día a día del avión… ¿Cómo es vivir en África? Cuéntanos tu experiencia

Creo que para este pregunta necesitaría dedicar un artículo entero solo para ello, ya que es largo, largo de contar. Pero si os gusta esta entrevista y queréos, os pienso conceder otra contando todos los detalles. Os lo resumo diciendo que vivir en África tiene las dos caras de la moneda: desde un hotel Sheraton hasta un container como casa. ¿Comida? pues me sorprendió: ¡pollo con arroz y arroz con pollo! y más cosas que ya os contaré. El pasaje era muy apañado y en su mayoría militares, salvo los de Ghana que como allí hay oro y petróleo creo que viven algo más «subidillos» pero bueno, mi trabajo es la seguridad y hacer que cualquier pasajero disfrutara del vuelo.

Pues sí que nos dejas con dudas y con ganas de saber más… ¡vamos a pedirte esa segunda entrevista, seguro! Adelántanos algo, ¿Dónde vivías? ¿La empresa te facilitaba el alojamiento?

Siempre nos lo proporcionaban fuera de la base de Madrid y como os he dicho antes, he vivido en casas, pisos, hoteles, containers etc… La cosa es saber adaptarte al lugar. Y siempre he tenido mi habitación individual.

¿Nos cuentas alguna anécdota que te haya pasado en tierra?

Pufff! ¡Eso es como las mil y una noches! Caídas misteriosas, diarreas, conocer gente extrañísima y lugares de pensar «¡pero qué hace este sitio aquí en un lugar como este!» Aunque para mi la Top 1 de mis anécdotas, fue la de conocer a un chico de Nigeria que era profesor de una escuela de niños. Él me invitó a asistir durante un día y pude conocer su funcionamiento y a los niños. Aquella experiencia, creo que fue la mejor de mi vida.

victor espigares school

TCP Espigares diarioazafata

¡Qué pasada Víctor! Tuvo que ser un momento increíble. Bueno… ¿Y qué nos cuentas de las anécdotas en vuelo?

Pues la verdad es que siempre había alguna anécdota, pero en especial os quiero contar una, ya que fue de esas veces que uno se queda muy satisfecho consigo mismo. De esas veces que te dices «¡tiooo soy todo un profesional!». Os cuento, fue una vez que volando en Sudan del Sur llevamos poco pasaje, pero los pasajeros eran a cada cual más importante. En el vuelo llevaba a una diplomática francesa de la ONU. Tan pronto entró en el avión, se lo note en la cara; la carilla de susto ya era notable y me ofrecí, previa consulta a mi sobrecargo, a sentarme con ella durante el vuelo para tranquilizarla si es que tenía miedo. Efectivamente, salvo los ratos de servicio, aterrizaje y despegue, me pasé todo el vuelo sentado a su lado, ella agarrándome la mano en cada turbulencia y sin dejar de contarme su vida… vida, por cierto muy interesante: «conocí» a fondo su ático de Paris y sus vivencias como diplomática… ¡vamos, que llego a tener un CV mío a mano y la chica me hubiera contratado como asesor! Me comentó que le había encantado mi compañía… ¡lo que si eche de menos fue una propinilla, ¿no?! No, chicos, es broma… a nosotros no nos corresponden propinillas en este mundo.

¿Qué día recuerdas como tu mejor día en Swiftair?

Sin duda alguna, el primer primerísimo día,-verdad Sunshine, mi Tamarita que tanto la quiero-. Fue un Madrid-Estambul, vuelo familiarización, vuelo lleno, a tope, y me dice el sobrecargo, -mi otro amor David- dime, Victor, ¿quieres dar la voces? y yo que esta ba más ilusionado que un niño en la Feria de Abril de Sevilla, le digo:

– ¡Sí, claro!.. digoooo…
– Pero, ¿no te da fatiga?
– No, no… ¡que va!
– ¿Seguro, Victor?
– Que sí, que no pasa nada, si tu quieres que las de yo las doy.

Y vaya si las di… pero claro mi primer vuelo, mi acento de granadino y la velocidad con la que las dije, se aliaron para que la liase en cabina. Yo ajeno a todas las risas, seguía leyendo, pero mis compañeras se morían de la risa; el sobrecargo acabó escondido en el baño riéndose que ya no podía más… y yo, pues yo seguía «palante como los de alicante».
Cuando terminé, el sobrecargo tuvo que decirle al pasaje que me perdonasen, que era mi primer día… así que los pasajeros, cuando me vieron salir del galley al pasillo, me aplaudieron frenéticamente y decían » ¡Ole, lo has hecho muy bien! ¡Ole, ole los andaluces!» y un montón de piropos y felicitaciones más. Creo que fue la vez que más largo se me hizo el pasillo del MD, pero lo recuerdo como una súper buena experiencia. Creo que a ninguno de la tripu se nos olvidara.

Y hablando de tripus… ¿de qué nacionalidades eran las tripulaciones técnicas y auxiliares?

Pues mira, esto sí que lo agradecí mucho: todo tripus españolas. Los pilotos eran geniales, hice amistad con todos. ¡Si es que éramos como una familia bien avenida!. El idioma de comunicación, por tanto, español, inglés y algunas veces francés.

Visto desde fuera, los destinos y el hecho de vivir en África parece algo bastante duro… pero tu experiencia deja claro que tú viviste una gran etapa. Cuéntanos, ¿por qué dejaste de volar con Swiftair?

Esta pregunta es complicada, pero la verdad es que fue un poco de todo: fin de contrato, volver a España, circunstancias personales, etc… Lo que tengo claro, clarísimo volvería a volar con ellos.

Y ya para terminar… ¿qué recomendaciones le darías a los compis que quieren entrar en Swiftair?

¡Paciencia! Jajaja, sobre todo paciencia y tener un carácter afable, amigable y sociable. No creérselo demasiado, también les iría bien a algunos candidatos.

Víctor, muchísimas gracias. Me lo he pasado genial con tu entrevista, nos has dado un punto de vista muy cercano y personal sobre cómo es vivir en África y volar para una compañía como Swiftair. Gracias, de corazón, por todo el tiempo que nos has dedicado y sobre todo… ¡que llegue pronto esa llamada que esperas en las próximas semanas! ¡Muchos estaremos pendiente de ella!

Gracias a vosotros, Lucía.

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