A bordo

Visitamos el A330-200 de Korean Air

Hace unos meses, tuvimos la oportunidad de visitar el Boeing 777 de Korean Air. En aquella ocasión, Lucía, Nita y Ahmed pudieron conocer de primera mano cómo trabajan las tripulaciones de cabina de la compañía de bandera coreana, cómo es el avión por dentro y muchas otras cosas que os contábamos en «Korean Air, el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad».

El pasado 19 de octubre, aprovechando que estábamos en Madrid tras haber celebrado el I Campus Diarioazafata, el director comercial de Korean Air, nos invitó a conocer el nuevo avión con el que están operando ahora desde Madrid: el Airbus A330.

Al igual que en la anterior ocasión, nos dirigimos a la Terminal 1 de Barajas, concretamente al mostrador 207. Allí nos esperaba el Station Manager de Korean Air España, que a nuestra llegada estaba reunido con el personal de handling, preparando la facturación del vuelo a Seúl.

Tras pasar el control de seguridad de tripulaciones y antes de visitar el avión, pudimos hacer una pequeña parada en la Sala VIP Cibeles ya que allí se encontraban los diferentes ejemplares de prensa Coreana, que había que llevar al avión para los pasajeros de First Class o Prestige. Tras esta pequeña escala técnica, y acompañados por el personal de la compañía, accedimos al A330-200 de Korean.

Lo primero que nos llamó la atención al entrar, fue la presencia de seguridad privada a bordo, que controlaba quién entraba en el avión, con qué entraba, quién salía y con qué salía. Tras pasar este nuevo «control» dentro del avión pudimos averiguar el motivo de esta medida de seguridad: antes de cada vuelo, las tripulaciones deben comprobar que todo está en perfecto estado; los trolleys deben tener el precinto de seguridad. Esta tarea la pueden realizar los TCPs, pero en este caso, y para aligerar el tiempo, Korean Air cuenta con este servicio de seguridad que comprueba que todo está en orden dentro del avión y que nadie se ha llevado algo que no le pertenece.

Tras esta breve charla comenzamos la visita.

Airbus A330-200 de Korean Air

Este avión con matrícula HL-8227 es un avión muy joven; tan solo lleva volando algo más de 2 años y la frescura se notaba nada más entrar en la cabina de pasaje.
Los A330-200 están configurados con 218 asientos, de los cuales 6 son de First Class, 24 de Prestige y 188 de Economy Class. A diferencia de los Boeing 777 en los que los asientos de First Class y Prestige son diferentes, en los A330-200 son iguales variando únicamente el servicio ofrecido por parte de la tripulación. Los asientos, además de ser totalmente reclinables, cuentan con una pantalla individual de 17¨ para disfrutar del entretenimiento.

En cuanto a los asientos de Economy Class, nos comentaron que su pitch es muy superior a la media, pero nosotros quisimos probarlo. Además de esto también pudimos probar el entretenimiento a bordo; Nos gustó, y mucho, no solo por su gran variedad si no porque podíamos interactuar y jugar con otros pasajeros, sin importar en que parte del avión estuvieran sentados.

Otro detalle importante es que si quieres, te puedes traer tus propias películas de casa, ya que el asiento cuenta con puerto USB. Si lo prefieres, te puedes llevar tu ordenador sin preocuparte de la batería, ya que todos los asientos, sea cual sea su clase, están dotados de un enchufe.

La comida servida a bordo es otro de sus puntos fuertes. No pudimos ver lo que se serviría en ese vuelo, pero nos comentaron que hay diferentes opciones según creencias religiosas o culturas; en Economy puedes elegir entre tres menús diferentes, haciendo que sea casi imposible que no se asemeje a tus gustos culinarios. Como detalle importante, nos fijamos que en todos los asientos de la clase Economy había además de la almohada y manta, una botella de agua para cada pasajero.

Korean Air y los niños

En los vuelos de Korean Air los niños son algo muy apreciado y a cada uno de ellos se le regala una mochila con un divertido cuento para colorear y pinturas de colores. La mochila, el cuento y los lápices son de Pororo, un famoso pingüino coreano que nació en el 2003. Desde entonces el pequeño pingüino se ha convertido en un líder de masas en Corea, haciendo que tanto niños como no tan niños, le tengan un especial cariño.
Antes de la salida del vuelo, pudimos ver el menú para niños. Y a muchos adultos les gustaría ser niños por un momento, ya que en el menú se incluyen chocolatinas y zumos de conocidas marcas.

Y hablando de niños… no nos podemos olvidar de los bebés; en el avión hay suficiente espacio para ellos y ofrecen la posibilidad de colocar 12 cunas en cualquiera de las tres clases que se ofertan.

Cockpit A330-200 Korean Air y Crew Rest

Tras hacer una completísima visita a la cabina de pasajeros entramos en zonas que habitualmente no son accesibles para los pasajeros; hablamos de cockpit, crew rest y galley.

La cabina de mando es igual que la todos los A330-200 y tampoco encontramos nada especial, así que poco os podemos contar de él que ya no sepáis.

En los galley nos llamó la atención un par de cosas; en todos ellos había botellas de agua, en diferentes formatos y tamaños. El agua que se ofrece a bordo, mana de un manantial propiedad de Korean Air y todos los trolleys y standard unit estaban perfectamente etiquetados con lo que contienen, y asegurados para facilitar el trabajo a la tripulación.

Tras visitar Cockpit y los galleys, nos enseñaron una zona “oculta” del avión, una zona a la que solo accede la tripulación: hablamos de la crew rest. Después de abrir la puerta-nada sencillo, realmente – nos encontramos con unas escaleras que bajaban a un lugar, en principio, bastante oscuro. Después de encender las luces de la crew rest, pudimos ver cómo es la zona en detalle; la crew rest es un modulo integrado en la bodega del avión al cual se puede acceder desde la cabina de pasajeros. Sirve de área de descanso para la tripulación. En él encontramos varias camas dispuestas a modo de literas, y al igual que los asientos y transportines de TCPs, todas disponen de un cinturón de seguridad. Además encontramos dos puertas más: una de ellas nos lleva a la bodega del avión y la otra… ¡mejor no os lo decimos, es secreto!

Cuando terminamos de visitar estas zonas del avión tan especiales y poco conocidas para los pasajeros, y tras abrir algún que otro compartimento donde se guarda el material de emergencia (como desfibriladores o camillas que podéis ver en la foto) nos avisaron de que ya embarcaba la tripulación.

Como buenos profesionales que somos, nos situamos a la puerta del avión para darles la bienvenida y presentarnos a cada uno de ellos. Como ya comentamos en el reportaje de Aerolíneas a Prueba, las tripulaciones siguen un protocolo muy marcado por la compañía, así que ningún tripulante se paró a hablar con nosotros, excepto una TCP se interesó por nosotros y por nuestra página web. Con la ayuda del teléfono móvil pudimos enseñarla de forma rápida la página y el reportaje que realizamos hace algunos meses. Encantadora, esta TCP accedió a hacerse una foto con nosotros. Por fin pudimos borrar la idea de frialdad y distancia.
También tuvimos otra sorpresa. Uno de los miembros de la tripulación técnica nos resultaba conocido: era Nathan Gutiérrez, comandante de Korean Air, con el que tuvimos la oportunidad de charlar y compartir experiencias en la anterior ocasión.

El tiempo se nos pasó muy rápido y cuando nos dimos cuenta, los pasajeros empezaban a embarcar. Era el momento de despedirnos del avión y de la tripulación, y retirarnos al finger para ver el ambarque. La primera persona en embarcar fue una PMR. Dos TCPs acudieron raudas y veloces para dar la bienenida a la pasajera; una de ellas ayudaba a subir la silla y la otra ayudaba con su equipaje de mano. Después de acomodar a esta pasajera, comenzó el resto del embarque. Durante todo este tiempo, observamos dos cosas: el orden y educación de los coreanos. Todos tomaban un periódico sin descolocar el resto de ejemplares, y al entrar al avión absolutamente todos, saludaban con la misma amabilidad que lo hacía la tripulación.

Desde el finger pudimos observar cómo poco a poco el avión ponía sus motores en marcha y emprendía su viaje a Seúl dentro de la hora prevista. A todos los pasajeros les esperaba un vuelo de 12 horas, acompañado por una tripulación técnica y auxiliar, que haría del vuelo un viaje cómodo, seguro y agradable.

Agradecemos de nuevo a Korean Air España, la oportunidad que nos brindan para conocerles mejor. Esta visita ha sido, una vez más, una experiencia que no olvidaremos. ¡Gracias!

Imágenes: DiarioAzafata.

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