Cuando los tattoos se interponen entre una aerolínea y tu profesionalidad

by lucyintheclouds

Parece mentira que en pleno siglo XXI los tatuajes sean un NO rotundo a la hora de acceder al algunos puestos de trabajo…  y es que en muchas empresas, todavía es un tema taboo a la hora de trabajar de cara al público.

Y sí, mis queridos lectores, los tripulantes de cabina trabajamos cara al público… por lo tanto estamos en ese «selecto» círculo de los que tenemos que mentir, esconder y negar siempre que tenemos un tatuaje.

Los tatuajes ya son algo común entre nosotros. Un día, ya sea por amor, porque nos gusta, porque nos recuerda algo… nos tatuamos y luego otro  día decidimos que queremos ser TCP’s; nos apuntamos en una escuela, estudiamos, nos sacrificamos, nos dan nuestro título y a veces, en los centros de formación nos comenta que las aerolíneas no quieren tatuajes visibles con el uniforme, y si nos lo comentan, nos negamos a creer que va  a ser un impedimento para nosotros.

Y al final después de todo el esfuerzo, llega el día en que te presentas a un Open Day  o a una entrevista y decides ponerte la tirita para tapar el tatuaje en la muñeca, en el cuello, en la pierna….o simplemente  te arriesgas a no cubrirlo.

Entonces solo un ratito después, viene la tan temida pregunta… ¿Tiene usted tatuajes visibles?

Y ahí es el momento en que  empiezas a ponerte blanco como la camisa que llevas, se te hace un nudo en la garganta, sientes que no puedes respirar y ves esos ojos mirándote y esperando una respuesta. Ahí está el gran dilema. Como dijo Shakespeare: mentir o  no mentir esa es la cuestión… ¿o era ser o no ser?

En fin, que ambas preguntas pasan por tu mente y tú decides ser honesto porque crees que eso te dará puntos y no te pasaras tu vida escondiendo ese tatuaje. Crees que apreciarán tu sinceridad y además, tu madre te ha dicho desde pequeño que no se mientas. Y dices «sí, sí tengo»…. entonces ves cómo la entrevistadora coge el boli hace un par de apuntes que seguramente será una cruz o  un «no apto» y te dicen «gracias ya te llamaremos».

Después piensas que para qué habrás dicho la verdad.. Si es que es mejor mentir.

Pero pongamos el mismo caso con esta opción de mentir. Retrocedemos al momento de los ojos mirándote y tú que sueltas ese rotundo «no, no tengo». Pero resulta que obtienes la misma respuesta de la entrevistadora: gracias por venir ya te llamaremos.

Tu ya has mentido y acto seguido piensas «ay madre mía en qué lío me he metido» pero recuerdas esa frase (típica de mi madre y que seguramente será una frase de todas las madres del mundo): “Hecha la ley, hecha la trampa”

Y entonces tu voz interior te dice que hay maquillajes por ejemplo éste o este otro que cubre tatuajes, que hay un tipo de vendas, y que nunca te van a pillar. Y recuerdas otra gran frase que es: “A lo hecho pecho” y te vas a la mejor tienda de maquillaje de tu ciudad, rezando todo lo que sabes y lo que no te lo inventas, para que la dependienta encuentre algún potingue que te puedas poner todos los días y nadie se dé cuenta.

Os diré que estas opciones son reales, que no es la primera ni será la última vez que escucho y veo con mis propios  ojos estas historias, y que yo misma he sido protagonista de ellas alguna vez. Sí, yo también estoy tatuada…. ¡Shhhhhhh!

Que hay una aerolínea para cada persona, con o sin tatuajes. Sí, será más difícil, os supondrá una piedrecita en el camino, ¡pero las  nubes esta hechas para los luchadores y los soñadores así que, luchad y soñad!

Img: Foto Rodeo

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