El Galley de Nita: De azafatas y sujetadores

by lucyintheclouds

Hoy vengo a hablaros de sujetadores. Sí, sujetadores, pero no unos cualquiera, no… los sujetadores de las azafatas, que para eso es un blog de aviación, ¿no? Vosotros os preguntaréis que qué tienen de especial los sujetadores de las tcps. Pues nada, en teoría no tienen nada, hasta que se caen en medio del pasillo. Pero empecemos por el principio…

Cuándo hice el primer curso de habilitación (en estos cursos se suele incluir una parte de uniformidad) me resultó curioso que los instructores hicieran especial hincapié en que el sujetador es una prenda obligatoria para ir a volar. Para mi era algo obvio, pero por lo visto no para todo el mundo, como por ejemplo para una chica que descubrió que las luces del avión eran más potentes de lo que parecían, y lo descubrió demasiado tarde. Y con demasiado tarde quiero decir en mitad del pasillo, con los brazos extendidos señalando las salidas de emergencia y, por supuesto, antes de ponerse el chaleco.

diarioazafata-tcp-azafata-vuelo-uniformidad-sujetadorOtra cosa que debemos tener en cuenta las TCPs con respecto al sujetador, es que esta prende debe ser de textura y color discreto (blanco o beige) porque en algunas compañías la parte superior del uniforme es de lycra (si…lycra, horror) por lo que cualquier bordado, lazo, encaje etc se marca a la perfección.
Sin ir más allá, puede que tengas que llevar una camisa blanca o clara, por lo que el rosa fosforito no es una buena opción.

Por último, debemos tener en cuenta que es una prenda interior que debería ser cómoda, puesto que vas a pasar muchas horas con ella. Este hecho hace que algunas azafatas elijan sujetadores con tirantes intercambiables, es decir, que puedas variar su posición, cruzarlos, o incluso quitarlos, lo cual está muy bien siempre y cuando los guardes en un lugar seguro, o no te los sueltes «un poco» y ese poco te lleve a perderlos en medio del pasillo, que fue lo que le pasó a una compañera un día cualquiera, en un vuelo cualquiera en el que, ya asegurando cabina, me encontré con un tirante en el pasillo.

– Es de su compañera- me dijo un divertidísimo adolescente rodeado por unos muy risueños amigos – se le ha caído antes.

Supuse que se trataría de alguna broma y me llevé el  tirante al galley, dispuesta a tirarlo a la basura, aunque por si acaso pregunté:

– Chicas, por casualidad no habréis perdido… ¿esto?

– Ah si, es mío, trae

– Pero Maripili, ¿cómo que trae? ¿cómo has perdido esto?

– Es que me molestaban y me los solté, se me ha debido de caer, gracias.

El cachondeo entre nosotras el resto del viaje, ya os lo podéis imaginar. La hilaridad de los adolescentes al bajar del avión también, pero lo que no os podéis imaginar es dónde se le habia caído el otro tirante. Tras media hora buscando y cuando ya lo daba por perdido apareció el comandante con el:

-Chicas… alguna de las que ha entrado a vernos durante el vuelo nos ha dejado esto ¿es por algo en concreto o simplemente es la nueva norma de la casa, café y partes de ropa interior?

Aunque Maripili no dijo que era suyo, el tono escarlata de su cara habló por ella, le devolvieron su tirante y supongo que nunca jamás se le ocurrió volver a soltarse los tirantes en pleno vuelo.

¡Feliz semana y felices vuelos a todos!

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