Hemos estado en el estreno de «Los Amantes Pasajeros», de Almodovar

by lucyintheclouds

Si perteneces a un gremio friki – entendamos por friki si pasamos más de 2 horas al día hablando del mismo tema y más de un 50% de nuestros amigos y conocidos pertenecen al mismo gremio –  como el de la aviación, la informática o la medicina, seguro que te hace ilusión ver una peli o una serie en la que se hable de tu profesión con un toque de humor. Bueno, igual a los médicos no, que son ellos muy coñazo y prepotentes serios y eso, pero sé que a los informáticos os gusta IT Crowd  o The Big Bang Theory entre otras. Pues a los que pertenecemos o hemos pertenecido a la aviación nos gustan cosas como Come Fly with me, Mile High, o incluso a las muy devotas, Pan Am y Attention Please.
Yo devoro cada película o serie que tiene que ver con aviones, pasajeros y TCPs, así que os podéis imaginar la ilusión que me hizo ver el tráiler de «Los Amantes Pasajeros» siendo, además, fan incondicional de Almodóvar.

El pasado viernes me fui al estreno de la peli, y por supuesto no me decepcionó. Sí he de decir que me pareció bastante más floja que las últimas de Almodóvar y más propia de la remesa de los 80, pero ya sabemos que Almodovar es así. Inesperado, ecléctico y muy kitsch, y después de «La Piel Que Habito» – una obra maestra para mi – bien tocaba volver un poco al estilo original.
He escuchado de todo: que si es una bazofia, que si es genial, que si hace justicia al trailer o que si ves el trailer ya lo ves todo, que si es una genialidad o que si es un insulto al espectador. A mi, personalmente, me han gustado algunos guiños frikis, como el tema de los calzos del avión, que se quedan sin explicar o la mala puesta en práctica de un procedimiento de emergencia prevista.
Reconozco, eso sí, que no es ni de lejos, la mejor película del manchego.

A partir de este punto, hay spoliers de la película.


Aunque la mayor parte de la peli transcurre dentro del avión, «Los Amantes Pasajeros» es sin lugar a dudas, una crítica sobre la situación actual del país. Aeropuertos sin aviones y sin actividad, corrupción, bancos y cajas de ahorros, y escándalos de la Casa Real. Como en cualquier película de Almodovar, no falta la virgen ingenua, la puta la ligera de cascos, la suicida la enferma mental ,los yonkies los que han elegido el camino de las drogas y los los maricas homosexuales.

Bienvenidos a bordo de este vuelo de la compañía Península

… con destino México DF.
Un precioso Airbus-340 -el Chavela Blanca – de la compañía Península, con librea roja y logo azul, espera en el aeropuerto de Madrid Barajas mientras autorizan el despegue. Un CRJ1000 de Air Nostrum y un Airbus320 de Iberia se «cuelan» en la escena, mientras el comandante Alex Acero y el F/O Benito Morón, del Chavela Blanca, terminan sus comprobaciones de seguridad.
Es el vuelo 2549 con destino México D.F.

La clase Business, en la que viajan 7 pasajeros, la atienden Joserra Berasategui -sobrecargo del vuelo -, Ulloa y «Fajas»: tres TCPs gays, que se plantan en medio del pasillo para hacer la Demo de seguridad.

La clase Turista la atienden otras 4 TCPs que, desde prácticamente el comienzo del vuelo, duermen como lirones con el resto del pasaje. Sí, lo habéis adivinado: están drogadas.

La cabina de pasajeros es muy años 60. Paneles turquesa con detalles en rojo, como las cortinas o el PA del sobrecargo (ahora que ya todos sabemos los que es un PA).

El galley es el sueño de cualquier TCP. Todo encaja, todo cierra, todo está asegurado y además todos los containers y trolleys llevan su correspondiente identificación de «Península». Yo he volado con containers de Air Berlin, KLM y Air Europa y nunca he trabajado para ellos.

Como buen servicio a bordo de Business, hay cristalería y cubiertos «de los de verdad». Se ve bien cuando Joserra entra en cockpit para llevarle la comida a los pilotos, que piden un té y un vino para beber.
¿Que os parece raro que pidan un vino? Seee, a mi también… creo que nunca he visto a un piloto que beba alcohol en sus horas de vuelo. O quizá sí, vamos a dejar la duda.

El caso es que el té y el café pronto quedan solapados por el whisky (oh, sorpresa, es esa marca de whisky escocés de cuyo nombre no quiero acordarme) cuando una de las pasajeras de primera clase – Bruna- entra en cockpit para decirles que «percibe cosas» y que sabe que el vuelo va a cambiar la vida de todos. El detalle: lo percibe mientras le toca el paquete a Benito (Hugo Silva) y a Álex (Antonio de La Torre).

Como en un avión de verdad, hay cosas que no funcionan. Ni el sistema de entretenimiento a bordo ni los teléfonos de cada asiento, y en el teléfono público falla el speaker y se oyen las conversaciones en todo el avión. Y como en un avión de verdad, también hay pasajeros cabezones que se quejan hasta la saciedad. El grupito que se cuela en cockpit lo encabeza Norma -Cecilia Roth encarnando sutilmente a Bárbara Rey, que hablará de la época del destape, de los hombres con los que se ha acostado incluído el Rey y otros 599 hombres importantes en España -, por el Sr. Mas – directivo de Caja Guadiana implicada en la financiación del aeropuerto de Ciudad Real – que huye de España a México por desfalco, y por el Sr. Infante un asesino a sueldo mexicano.

Los otros personajes que nos quedan en clase Business son un actor mediocre, Ricardo Galán, que se pasa la mayor parte del vuelo dormido para evadirse de la triste realidad en la que su actual novia está trastornada y sólo piensa en suicidarse, y de su ex-novia, de la que todavía sigue enamorado. Los otros dos pasajeros son una pareja de recién casados que viajan el luna de miel. El novio – Miguel Ángel Silvestre- es un ex-mula y el que proporciona las mescalinas para toda la tripulación de vuelo, y la novia, Laya Martí, está drogada durante toda la película excepto cuando se monta la esperada y mítica orgía almodovariana.

Los minutos de la película corren sin un argumento claro. Las escenas se suceden sin un hilo conductor, pero van dejando momentazos como el de la coreografía de los 3 TCPs al ritmo de «I’m so excited» de The Pointer Sisters, las confesiones de Norma Boss a la tripulación y los gestos de los TCPs para explicarle a Bruna quién es el número 1 en España; el momento en el que los pasajeros se enteran de que llevan horas sobrevolando Toledo (Toledo España, no Toledo Ohio) por un fallo en uno de los cuatro trenes de aterrizaje, o la instrucción de las TCPs a los pasajeros de clase turista sobre la postura de seguridad que deben adoptar antes de la evacuación.

Poco más hay que contar sobre la trama.

¿Por qué vale la pena ir a ver la película

* Porque eres fan de Almodovar.
* Porque eres un aerotrastornado.
* Porque eres TCP o piloto y te hacen gracia los guiños a este trabajo: los calzos, las infusiones en doble vaso con servilleta, el material de emergencia del avión o la instrucción a los pasajeros.
* Porque te echas un par de risas.
* Porque Carlos Areces en su papel de TCP Fajas, como siempre, es una genialidad.
* Porque pone un toque de humor a la nefasta situación actual de nuestro país.

Lo negativo

* Como película, es floja. No tiene un argumento claro. Es un batiburrillo de escenas que no llevan a nada.
* Es la vuelta de Almodóvar a los 80. A lo peor de los 80.

Curiosidades de Los Amantes Pasajeros

* El uniforme de los TCPs está diseñado por David Delfín. Pantalón azul marino con línea lateral roja, camisa azul cielo con solapas y cuellos blancos ribeteados de rojo, y corbata negra. Recuerda a los uniformes de las camareras americanas de los años 60.
* Éste es el avión de Península Líneas Aéreas.
* La bicicleta azul que usa Ruth, es de la marca Peugeot. Es una bici eléctrica customizada. Las puedes ver aquí.
* El nombre del avión «Chavela Blanca» es un homenaje de Almodóvar a Chavela Vargas.
* «Para Elisa», la canción que suena al principio de la película, está interpretada por Los Destellos. La tienes aquí.
Si te vas a subir a bordo del avión de Península, abróchate el cinturón. Me lo agradecerás.

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Fotografías: Los Amantes Pasajeros

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3 comments

Una lectora mas marzo 16, 2013 - 23:53

A mí Almodóvar nunca me ha llamado especialmente la atención pero esta película parece divertida así que me acercaré a algún cine a verla.
Sólo, Lucy, quería comentarte que he visto que en un par de posts te has referido a los homosexuales como «maricas». En un contexto de humor se entiende, pero a veces no sé si lo dices en serio. Resulta algo ofensivo.
Un saludo, buen post.

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Adicta a volar marzo 17, 2013 - 20:48

«Bueno, igual a los médicos no, que son ellos muy coñazo y prepotentes serios y eso…». Por favor, no caigas en estereotipos. Decir que todas las azafatas son tontas es una soberana estupidez. Lo mismo pasa con los médicos o con cualquier otra profesión, no todos son iguales.

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Arturo abril 9, 2013 - 15:58

a mi esque almodovasr… pues como q no es d mis favoritos, con permiso de la cociedad genarl de autores (o sin permiso) la vere por internet…

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