La educación y el respeto a bordo del avión… y de la vida.

by lucyintheclouds

En mi ciudad hay nueve centros comerciales. Uno de ellos, Marineda City, es el mayor centro comercial y de ocio de España. De los ocho centros comerciales, la mitad de ellos tienen un mínimo de diez salas de cine cada uno. Además, contamos con otras tantas zonas comerciales con tiendas a pie de calle.
Para los que vivís en ciudades grandes, este dato no tendría mucho interés si no os dijera que en La Coruña somos algo más de 250.000 habitantes. Es decir, que tenemos un centro comercial por cada tres kilómetros cuadrados.

Plan de domingo

Ayer por la tarde, como plan dominguero, me fui a uno de esos cines a ver una peli recién estrenada, con bastante tirón.
Me sorprendió ver las colas que se hacían en las taquillas. Me recordó a cuando mis amigas y yo empezábamos a salir solas al cine y teníamos que estar en la taquilla casi una hora antes, para no quedarnos sin entradas. ¿Cómo es posible que con tantos cines y con el precio de la entrada hubiese tanta gente?

Después de hacer cola un buen rato, observando lo lenta y poco eficiente que es la gente, conseguí las entradas. Siempre me pregunto por qué cuando estoy en la cola del súper, del cine, de Ikea, de una administración pública, empleo menos tiempo en acabar lo que tengo que hacer que los demás. ¿Será que mientras hago cola preparo la cartera, cojo las bolsas, cubro solicitudes o pienso lo que voy a decir para no quitarle tiempo a las personas que tengo detrás?

Cuando entré en la sala, me sorprendió el rebumbio que había. Mi butaca estaba al lado de las de un grupo de unos cinco chicos a los que me costaba bastante entender. Pese a que he estudiado gallego, aquella gente parecía haber descendido de la montaña más remota de Galicia, y hablar un dialecto extraño y abrupto basado en juramentos soeces y risotadas.
Creí que se pasarían toda la película con semejante conversación, pero por suerte, a los pocos minutos de empezar, consiguieron mantener la boca cerrada. De vez en cuando alguna risilla me recordaba que estaban allí.

En la fila de atrás, una pareja decidió que era buena hora para empezar a abrir todas las bolsas de chucherías al mismo tiempo. Les lancé una mirada mortal más propia de Connie Corleone en la tercera parte de El Padrino. Pero lo hice peor. Porque entonces intentaban abrir las bolsas despacio, tirando de un extremo cada tres segundos, como si eso significase que no hicieran ruido.

Quizá estuviese más susceptible de lo normal, pero en la fila de abajo, un señor de mediana edad se dedicaba a tirarse un eructo cada vez que le daba un sorbo a su Coca-Cola. Y su mujer, al lado, parecía estar acostumbrada porque ni se inmutaba.
Lo mismo ocurría con unos papás que permitieron que su retoño comentase cada escena de la película (por cierto, no apta para su edad) durante las más de dos horas que duró.
Al otro lado, otro grupo de chicos ponían sus pies en los respaldos de las butacas delanteras.
La gente seguía entrando en la sala una vez comenzada la película, hablando en voz alta como si fuera el salón de su casa.

La peli, por cierto, entretenida para un domingo por la tarde.

La falta de educación en el avión


Cada una de las cosas que ocurrieron ayer en el cine, ocurren también habitualmente en el avión.
Muchas veces me siento criticada porque recurro a comparar el día a día de la sociedad en la que vivimos con «tiempos pasados». No creo que cualquier tiempo pasado sea mejor, pero sí creo que hay cosas que se han ido perdiendo a cambio (o no) de ganar otras nuevas.
Tachadme de antigua, pero yo sí sigo dando importancia a los valores. A la educación, al respeto, a la convivencia, a la honestidad, al saber estar, al cariño de los hijos por sus padres y viceversa; a la asertividad y a la empatía. Y sí, seguro que yo incumplo alguno de esos valores en un momento determinado, pero procuro mantenerlo, porque esos valores, señores modernosos y abanderados de la nueva generación, no son malos. El mundo funciona mejor con unas normas básicas de convivencia y de educación, y os aseguro que todavía hay gente que piensa así. Algunos pertenecen a generaciones antiguas y otros a las generaciones nuevas. Se puede ser indie popi o un moderno y tener valores tradicionales. No está reñido.

Hace unos veinte años, la aviación poco tenía que ver con lo que es hoy en día.
Los precios de un billete de avión eran muy elevados y a no ser que te acogieras a una buena oferta, lo de viajar habitualmente a otros países en avión era algo que poca gente se podía permitir.
Igual que en la sociedad en general, hay cosas que han mejorado y hay otras que se han perdido.
Prácticamente todos podemos acceder a la aviación comercial. Podemos elegir con qué compañía queremos volar y cuánto estamos dispuestos a pagar por el billete. Tenemos la oportunidad de volar casi a donde queramos y con la frecuencia que queramos. Eso es bueno. Es lo que hemos ganado.

¿Y qué es lo que perdemos?
* Cuando te descalzas en el avión porque tu comodidad es más importante que la persona que llevas al lado, estamos perdiendo. Da igual si tienes calor en los pies, si te aprietan los zapatos o si te gusta notar la moqueta del avión.
* Cuando reclinas el respaldo de tu asiento hacia atrás sin avisar, estamos perdiendo. Dá igual que hayas pagado 9€ o 200€ por el billete. Da igual que sepas que tu asiento se puede reclinar. Si a ti te molesta que el de delante baje el respaldo, al que va detrás también le molestas tú.
* Cuando no regañas o corriges a tu hijo, que lleva más de media hora dándole patadas al respaldo del pasajero de delante y otra media hora saltando en su asiento y pulsando el botón de llamada, estamos perdiendo. Porque el hecho de que vaya entretenido no está reñido con la educación y el respeto al resto de pasajeros. Y dá igual que sea un niño y que tenga que jugar. Que juegue sin molestar.
* Cuando nos insultas o nos amenazas porque le hemos llamado la atención a tu hijo, porque tú no se la has llamado previamente, estamos perdiendo. Porque no te olvides de que nosotros somos los responsables de la seguridad y del confort del resto de los pasajeros, y sí, si tenemos que pedirle a tu pequeña criatura que se siente y que no moleste, lo vamos a hacer. Seguramente, también eres de esos que amenazan a los profesores cuando castigan a tu retoño, ¿verdad?
* Cuando el asiento de tu lado está vacío y decides usarlo como prolongación del tuyo para echarte un sueñecito y no controlas tu postura, estamos perdiendo. Si sabes que vas a hacer eso, por favor, antepón tu dignidad a tu libertad para decidir qué te quieres poner, y deja en casa la minifalda. Y ponte bragas.
* Cuando un grupito de Josuas y Jennis consiguen reunir 50€ para irse a Ibiza el fin de semana e interactúan entre ellos, estamos perdiendo. Porque Jenni y Josua no entienden de normas. Porque no hablan, gritan. Porque después de hacer la demo, te llaman para que les abroches el cinturón de seguridad. Porque se han pasado toda la explicación planificando dónde van «a pillar el Cristal pa’ la noche. Puta lokura», mientras de sus Blackberry salían temas como JDX ft. Sarah María para disfrute del resto de pasajeros.
* Cuando tu hijo entra al avión de tu mano y tú no respondes cuando la azafata te dá los buenos días, estamos perdiendo. Porque estás haciendo un hábito de tu mala educación. Después no te quejes cuando, unos años más tarde, tu vástago entre en casa y se vaya derecho a su habitación.

Podemos viajar. Podemos volar. Podemos reservar hotel desde nuestras casas. Conocer otras culturas y afirmar que todos tenemos los mismos derechos.
Podemos acceder a toda la información con un solo click. Podemos desarrollar nuevos sistemas y tecnologías que cambien el mundo. Tratamientos que curen enfermedades.
Podemos decidir qué nos queremos poner cada día, cuál es nuestro estilo, saber qué nos gusta y con qué no estamos de acuerdo.
Podemos ser más inteligentes o creernos más inteligentes. Podemos reciclar, hacernos cualquier cosa que acabe en -plastia. Podemos exigir lo que nos corresponde y afirmar con orgullo que la vida de nuestros padres no es la nuestra.
Podemos innovar y hasta podemos convivir con diferentes tribus urbanas.
Pero lo que no podemos hacer es renunciar a la educación. Ni en el avión, ni en la vida.

Y tú, en tu trabajo, en tu vida, ¿qué has ganado y qué has perdido?

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32 comments

Efrén Mundina abril 23, 2012 - 17:45

Magnífico post, es muy cierto que la balanza entre lo que se ha ganado y lo que se ha perdido está muy del lado de las pérdidas. Un resumen rápido podría ser que se han ganado todo tipo de derechos, pero se han perdido absolutamente todas las obligaciones. Y eso no es nada sano.
Creo que cuánto más «derechos» adquiere uno, cuando nadie le dice que no a nada, se relaja y va perdiendo el respeto por sí mismo, no valoramos lo que no cuesta esfuerzo conseguir. Y si uno no se respeta a sí mismo, ¿cómo podemos esperar que respete a nadie?.
Por ejemplo, echo de menos los tiempos en que sólo se enseñaba la ropa interior por descuido y era motivo de vergüenza. Ahora se luce con orgullo, adrede y también produce vergüenza… aunque sea ajena. Echo de menos cuando, si un niño te lanzaba un puñado de piedras en un parque (ayer me ocurrió), podías meterle un grito que se fuera por la pata abajo, para luego llevarse la bronca de su padre, mientras que hoy en día corres el riesgo de que sea su padre el que te ponga a tí la cara como un mapa.
Bendita (e inexistente) educación.

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Rasty abril 23, 2012 - 17:45

Excelente post, como todos.
Te sigo desde hace tiempo y cada vez me enganchas más.
Me gusta como redactas y los temas que tratas.

Soy profesor de educación física. Tengo alumnos muy inteligentes y responsables. También los hay muy maleducados y que no aceptan que se les corrija. Los padres de los últimos son peores que ellos.
Yo he ganado en libertad de enseñanza y he perdido en que no se respeta a los educadores ni por parte de los alumnos, ni por parte de los padres.

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Poshi abril 23, 2012 - 17:47

Coincido casi plenamente con con tu post. Pero no concuerdo con el punto de avisar si voy a reclinar mi asiento. Los servicios individuales no deben ser de la incumbencia del resto de pasajeros, y si voy a reclinar mi asiento, encender la luz de lectura o ponerme el chorrito de aire acondicionado no creo que deba avisar a nadie (mucho menos pedir permiso). Si todo eso no se pudiera hacer, entonces no habría esas facilidades, el asiento no seria reclinable, la luz no existiría…
A mi puede molestarme o no que el de delante recline su asiento, pero se que está en su derecho de hacerlo y yo no tengo derecho a quejarme. De la misma forma que cuando me siento ne la terraza de un bar y en la mesa de al lado se sienta un fumador y me viene todo el humo a la cara. Él está en su derecho y no tiene porque avisarme de que se va a poner a fumar. Si yo no quiero recibir el humo en la cara, ya se que debo hacer: irme a otra mesa, o meterme en el local, donde afortunadamente ya no se puede fumar.

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RASTY abril 23, 2012 - 17:54

Yo creo que si sabes que puedes molestar a alguien, lo mínimo es avisar. No cuesta nada.
También puedes fumar en una mesa, al iré libre, y preguntas si le molesta a alguien no? O tu no lo haces?

La luz de lectura no molesta al de atrás, ni el chorrito de aire. El asiento sí. Por supuesto que no tienes que pedirle permiso, pero avisar no está de más. Qué te cuesta?

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Poshi abril 24, 2012 - 11:02

Claro que lo suyo es avisar si vas a molestar. Pero es que en este plan deberíamos avisar por todo. La luz de lectura puede molestar a cualquiera que quiera conciliar el sueño (quien dice el de atrás también dice el de al lado), y el chorrito de aire, si el de al lado tiene frío, lo puede helar aunque no vaya dirigido a el.

Y en cuanto a fumar al aire libre y preguntar antes… pues no, no lo hago porque no fumo. Pero en mis 30 años de vida, nunca nadie me ha preguntado si podía fumar al sentarse en una mesa al aire libre. Además, no me tendría que preguntar solo a mi, sino a las 5 o 6 mesas que hay a su alrededor, por lo menos.
Y, sinceramente, a mi me parecería una provocación, porque estando en su derecho a fumar, que me vengan y me digan: «Oye, me voy a poner a fumar a tu lado» me suena con retintín.
Distinto sería en un lugar cerrado, donde el tabaco no está regulado y nadie está fumando. Entonces sí creo que se debería preguntar.

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Nuri abril 23, 2012 - 18:28

Avisar me parece un poco demasiado, también, pero lo que sí procuro y me encantaría que el de delante de mí también lo hiciera es reclinar el asiento con suavidad, no de golpe, ya que si estás usando la mesita te puede tirar el zumo de tomate por encima.

Por lo demás, el post excelente. 100% de acuerdo.

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EC-GEG enero 16, 2013 - 14:56

Tienes razón, POSHI. No tienes por qué avisar a nadie, sencillamente porque no debes hacerlo. El hecho de que tu asiento se pueda reclinar no te da derecho a molestar al de atrás. Tu libertad termina donde empiezan sus piernas y el sentido común. Seguro que has visto los ceniceros en el lavabo del avión, y eso no te da derecho a fumar. Y el cuchillo de plástico que te dan para comer a bordo también tiene la posibilidad de rajar la tapicería, lo cual no te da derecho a rajarla. Si no tienes nadie en el asiento de atrás y tus TCP te lo permiten, reclina tu asiento. Si no, no utilices siquiera ese mundo de posibilidades que te ofrece tu butaca. Molestas y, de hecho, es de lo que va este post: de ser más cívico y no molestar a los demás sólo por el hecho de que puedas hacerlo.

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Jose A. Andreu abril 23, 2012 - 17:47

Me encanta tu blog. Que bonito e interesante articulo y que razón llevas en la reflexión que haces al final

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Pepe Potamo abril 23, 2012 - 19:01

Bienvenida al s.XXI. Lo siento mucho, pero el caso es que todo irá a peor. Gracias a internet y nuestras megateles y consolas estamos más tiempo solos que nunca, y a fuerza de no tener que hacer colas para comprar, no jugar en la calle, no tener que salir para comprar un disco o alquilar un DVD y tener que relacionarnos cada vez menos cara a cara para hacer la mayoría de las rutinas, la sociedad se va poco a poco al garete.

Diréis que soy apocalíptico, pero vivir en sociedad para mí es aprender a soportar las pequeñas molestias que nos causan los demás, causárselas, y negociar un término medio soportable, que es lo que se ha hecho toda la vida. Si llegabas al cine haciendo el idiota, te echaba la bronca cualquiera, y si no te callabas, se avisaba al acomodador y te echaban. Intenta hacerlo ahora.

Un cine hace 20 años era mucho peor: asientos incómodos, cabezones delante, salas mal diseñadas, sonido defectuoso, imágenes ralladas, palomitas, caramelos y patatas fritas en bolsas de plástico que hacían mucho más ruido, etc… Y sin embargo, nos tragamos Indiana Jones, los Gremlins y los Goonies sin enterarnos de todas esas molestias. Hoy en día (aunque tengas razón, Lucía), parece que estás más pendiente de quién te va a joder la película que de atender a lo que estás viendo.

Y sí, hoy en día, acostumbrados a ver las películas en casa, en VO, con surround, HD, pantalla enorme y tal, la verdad es que tener que meterse en un centro comercial para ir al cine a aguantar palurdos pagando €9 no merece la pena.

Léete esto y me entenderás perfectamente:

http://www.cracked.com/article_15231_7-reasons-21st-century-making-you-miserable.html

Por cierto, muy mal eso de criticar a la gente que habla gallego cerrado. Así tenemos los de Coruña la fama que tenemos.

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LucyInTheClouds abril 23, 2012 - 19:11

No, no te equivoques. No es que les critique, es que no les entiendo. Igual que si un catalán habla cerrado, no le entiendo (y también hablo catalán). Igual que si un andaluz habla cerrado, me cuesta entenderle. Igual que si un escocés habla muy cerrado, no comprendo el inglés.
No es cuestión de criticar; es cuestión de comprender. No es cuestión de gallego, de La Coruña o de A Coruña. No hagamos demagogia.
Y tienes razón, quizá vamos al cine más pendientes de averiguar quién nos molesta que de la película. Igual que (aunque tengas razón, Pepe Popotamo) parece que leemos artículos y estamos más pendientes de criticarlos que de lo que estamos leyendo.
Sin acritud. Gracias por tu comentario.

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Espe abril 23, 2012 - 21:37

Pues yo debo de ser un bicho raro, porque siempre, absolutamente siempre que voy a reclinar el asiento o a encender la luz, pregunto a los de alrededor si les molesta que lo haga. Y en fin, lo de tener que cambiarme de mesa como dicen por ahí arriba porque el de al lado fume, no lo concibo; ¿no será más fácil que se vaya el que fuma, que es quien está molestando? En fin, cuánta razón tienes; estamos perdiendo las buenas costumbres a pasos agigantados…

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Poshi abril 24, 2012 - 10:56

No, no es mas fácil que se vaya el que fuma, precisamente porque está en su derecho de hacerlo. ¿De verdad crees que si estoy en la terraza de un bar o en un banco en el parque y al lado alguien se sienta y se pone a fumar yo estoy legitimado a pedirle que deje de fumar o se marche? ¿Y crees que alguien va a hacerlo?

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Lulu Cestmoi abril 26, 2012 - 13:11

Asi vamos…

Enhorabuena por el post, Lucy. Pero, como decía el letrero en la puerta del Infierno de Dante, Lasciate Ogni Speranza.

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misteriosa abril 23, 2012 - 22:19

Acertadísimo artículo. Y por suerte tienes razón: aún quedamos personas que valoramos la educación y todo eso. coincido contigo en que, no sé si es mi imaginación o qué, pero yo cuando hago cola y me toca a mí, procuro ir al grano y darme prisa. Con lo de los niños en el avión, una vez que fuimos, una de mis hijas debía tener entre 2 y 3 años, no lo recuerdo bien, y daba pataditas al de delante. Yo le debí decir unas 100 veces que no lo hiciera, pero aún así, ella volvía a insistir. El de delante no dijo nada, supongo que porque ya veía que nosotros la regañábamos todo el rato. Pero yo con los niños he llegado a una conclusión: y es que hay una edad (justamente esa, 2-3 años) en que es prácticamente imposible que vayan quietos en el avión, por lo cual una de 2, o lo suyo sería no viajar, o al menos elegir trayectos cortos (máximo una hora de vuelo, y aún así es demasiado). Yo en parte admiro y en parte no entiendo porque nunca lo haría, los que se van con niños tan pequeños a cruzar el Atlántico.

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Nita abril 23, 2012 - 23:10

Hola,
es cierto, estamos perdiendo la paciencia, y tambien las formas, pero, sintiéndolo mucho la culpa es nuestra, que para empezar, no sabemos educar a nuestros hijos (y yo no tengo hijos) pero harta estoy de ver y oir en el avión y en la calle tonterias, antes, cuando yo era pequeña (y no hace tanto de eso) un niño era inquieto y/o distraido, hoy en dia es hiperactivo y tiene deficit de atención, y no necesita un castigo o un cachete, necesita terapia y tratamiento…y si era un niño un poquuito cab… ya no es eso,ahora es una «victima de la sociedad»… y por supuesto no es culpa del niño, pobrecito… antes era «cuando los mayores hablan los niños se callan» ahora es -¡mama, hazme caso AHORA!!!!- y por supuesto ni tosas al peque o será su mama/papa el que te acuse de «crearle un trauma» a su retoño… cuando logremos tener pequeños educados, tendremos mayores educados, y por supuesto…predicar con el ejemplo.

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Lis abril 24, 2012 - 02:17

Magnifico post. Nos sorprende dia tras dia la mala educacion que encontramos tanto a bordo como en nuestra vida diaria. Un simple «por favor» y un «gracias» cambiarian muchas cosas, ¿pero que es lo que recibimos?un «ahora», y un «rapido» la mayoria de las veces. Y no creo que sea el hecho de que la aviacion ahora llegue al alcance de todo el mundo, sino a la degradacion de la sociedad, la falta de interes en los padres por educar a sus hijos, la television basura, y muy a tener en cuenta, el mal concepto que tienen sobre las azafatas, o «camareras» del aire, dicho por algunas de mis propias amigas. Y claro, despues de explicar 40 veces que nosotras estamos a bordo por su propia seguridad y en caso de emergencia, una se cansa de decir lo mismo una y otra vez, y al final acabas por darle la razon…aunque no quieras…Evidentemente, esto no es razon para nadie para tratarnos como hacen muchos, pero lo hacen en su dia a dia, con la panadera, el chico del bar, el de la gasolinera, con la de la cafeteria de la esquina, y con muchos otros, asi que,¿por que iban a ser diferentes con nosotras? simple y llano, no lo entienden…
En definitiva, me gustaria pedir a los padres que leen este comentario, eduquen a sus hijos lo mejor que puedan, para que en unos años mas, todo esto deje de pasar, solo se necesita un granito de arena por parte de todos.
Saludos

Reply
GALLEGA ORGULLOSA abril 24, 2012 - 02:46

Solo decirte que tienes mucha razón en que se va perdiendo la educación y cada vez será peor.
Pero me repatea muchísimo los gallegos que no saben hablar gallego y encima presumen de ello.
Pues a mí me parecería penoso no entender el gallego siendo gallega por cosas como esas así nos va.
Por cierto los kilómetros cuadrados no tienen nada que ver con el número de habitantes (eso depende de la densidad de población).

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LucyInTheClouds abril 24, 2012 - 10:49

Poniendo gallega orgullosa, y en mayúsculas ya me queda todo claro. Gracias por tu comentario.

Reply
Arantxa abril 25, 2012 - 00:32

Lo de gallega orgullosa, era por el comentario que no me gustó.
Y porque en otro post anterior me parece que dijiste que no hablabas bien gallego o que una vez te mandaran dar un mensaje de llegada en gallego y no lo hicieras bien (si me equivoco, me disculpo por adelantado).
Además de esto decirte que me gusta mucho la página y me parece que dices cosas interesantes y otras que no me gustan en absoluto.
Gracias por tus posts.

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monsieur le six abril 24, 2012 - 14:32

Lo de la minifalda y las bragas me ha «matao» XD

Por lo demás, muy de acuerdo con el artículo. La educacion es algo fundamental, y en los momentos en los que mucha gente diversa debe compartir un espacio pequeño, como ocurre en el cine o en un avión, es cuando más se nota.

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Juliet mayo 1, 2012 - 00:22

Menos mal, Monsieur Le Six jajjajaa a mi también me ha «matao» y estaba leyendo los comentarios y nadie decía nada del tema. Y a mi eso se me ha quedado!

Que horror!! la gente de verdad hace eso ??(me lo creo, pero es que no puedo dejar de preguntármelo! es taaaaaaaaaaan sumamente desagradable!)

Por cierto Lucy, como siempre un post estupendo!
No entiendo porque la gente busca frases para tomarse mal las cosas dentro de un texto que veo muy real y en general totalmente cierto!
Aishhh! que quisquillosos son algunos!;)

Como ya he comentado alguna vez, trabajo en hoteles y teeeeeelita lo que he llegado a ver…y no lo entiendo porque hay cosas que nunca se me ocurrirían hacer a mi!:S

UN BESOO!

Reply
jaquinra abril 24, 2012 - 18:43

De los mejores artículos que he leído, totalmente de acuerdo en todo lo que has escrito. Merecería la pena leerlo cada día antes de salir de casa para plantearnos nuestro comportamiento, recuperar ciertos valores, y convertirnos en mejores personas y más humanos.

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anna abril 25, 2012 - 18:47

me encantó!!

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Socsomiadora abril 26, 2012 - 14:30

¡Cuánta razón, Lucía! Ayer entré a mi portal y saludé a una vecina (con sonrisa incluida, para que no se diga). La mujer en cuestión iba con su hijo y no me devolvió el saludo. Entonces, se me vino a la mente tu frase: «Después no te quejes cuando, unos años más tarde, tu vástago entre en casa y se vaya derecho a su habitación».
Un saludo

Reply
noe abril 28, 2012 - 17:45

Increible!!! Te sigo hace tiempo y nunca habia comentado nada, pero hoy me he sentido identificadisimaa!! Soy azafata y he visto estas situaciones millones de veces.

Escribes genial. Sigue asi!
Saludos

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Curso de auxiliar mayo 14, 2012 - 09:38

Hay gente que mira solo por si misma y les da igual lo que le ocurra al resto. Estoy de acuerdo contigo en lo que comentas en el articulo.

Reply
Sandra mayo 18, 2012 - 15:31

Creo que la gente tiende bastante a tomarse a pecho lo que se escribe en un blog… (propia experiencia).
A mí me ha gustado mucho el post, creo que algunas cosas son muy ciertas.
No tengo la suerte de viajar mucho, así que tampoco recuerdo haber tenido ningún percance en un avión, claro que no puedo decirlo muy alto, seguro que en el próximo viaje me tocará a mí.
Sobre lo que se gana y pierde en la vida, y en el trabajo, personalmente estoy cansada de ver cómo los restaurantes y cafeterías se convierten en patios de recreo de niños que creen que pueden corretear y jugar como si de su casa se tratase, dando igual que los camareros tengan dificultades para servir o recoger mesas, para mantener los platos o bebidas en sus manos a pesar de tener que esquivar a veces, brúscamente sus correquetepillo. Puede que también les apetezca sacar todas las servilletas de los servilleteros, pintar la mesa, o plantar las manos por todas las vitrinas, recién limpiadas, pero está claro, que mientras los niños no molesten a los papás, que charlan animadamente con sus amigos, pueden hacer lo que les de la gana… Así nos va…

Saludos de una joven madre, y camarera.

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Silvia mayo 20, 2012 - 02:03

Encontré tu blog buscando la normativa sobre fumar en espacios y/o espectáculos públicos. Doy datos: Reus (Tarragona). Un espectáculo organizado por el ayuntamiento al aire público(malabaristas circenses, etc). Sillas para el público, nos sentamos en una fila, mi hija, mi hermana y una servidora. En la final anterior a la nuestra, una panda de anormales fumando como posesos. Al recriminarles que nos estaban molestando(mi hija tiene 11 años y nos echaban el humo). La contestación: hago lo que me da la gana, no está prohibido. Total, nos levantamos y nos fuimos. Como se puede tolerar esto? Alguien sabe si está permitido fumar al lado de niños? TOTAL NO VIMOS EL ESPECTACULO!!!

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Silvia mayo 20, 2012 - 02:05

Soy la del comentario de antes. Recalco que era al aire libre, con sillas del ayuntamiento y muchooooooos niños.
Saludos

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Pasajeros cabezones: “El shurmano que buscaba pasar droga” | Diario de una ex-azafata de vuelo mayo 28, 2012 - 16:50

[…] Ya lo he dicho en otros posts. Ya he hablado de cómo creo que han ido cambiando las cosas en lo… Hemos discutido en qué hemos mejorado y en qué hemos retrocedido… Y sí, en este foro te das cuenta de que hemos retrocedido mucho, o por lo menos no hemos avanzado en ciertos aspectos. […]

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jmbiker agosto 3, 2012 - 12:39

Gracias a Lucy (y a su equipo) por escribir posts. Bien redactados, realistas y entretenidos. Creo que es la primera vez que comento aquí. Y suscribo 100% tu opinión: La educación, dentro y fuera del trabajo, el sentido común y la profesionalidad, antes que nada. Lamentablemente, los viajes en avión han perdido su… «glamour» en los últimos veinte años, haciéndolos similares a los traslados en bus por las barriadas de las ciudades. Brindo por la desaparecida educación 😉

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EC-GEG enero 16, 2013 - 02:46

Pocas veces en mi vida me he sentido tan identificado con alguien como con Lucy en este post. Tengo 42 años y jamás, JAMÁS, ni siquiera mi pareja, con la que llevo 12 años, me ha apoyado nacie cuando me he molestado por incivismos como éstos. Más bien al contrario, me han hecho sentir siempre como una especie de sociópata que no se encuentra a gusto con nadie. Pero es que la escena del cine (y las demás) es tal cual me siento yo en esas situaciones. ¿Qué habrá en esas cabezas cuando se demoran tanto en una cola sin importarles quién hay detrás esperando, cuando hablan en voz alta en el cine o cuando se la pela si estan molestando con sus chuches onsus críos? En fin, que me alegra ver que no soy el único que trata de facilitarle la vida a los demás, al tiempo que me molesta que la intención no sea recíproca. Gracias 1000, Lucy.

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