Los inconvenientes a la hora de volar desde el punto de vista del pasajero. ¿Conspiramos contra ti?

by lucyintheclouds

Como lectores fieles que sois, habéis respondido muy bien a «Esta semana busco…» que es esta ocasión trataba sobre lo que verdaderamente os cabreaba a la hora de volar, y he recibido un montón de mails y comentarios sobre el tema.
El caso es que esta vez os tengo que dar la razón en la mayor parte de cosas que decís, porque una servidora también vuela como pasajera, y he sufrido en muchas ocasiones los inconvenientes que me contáis.

El problema viene cuando os tomáis esos inconvenientes como un ataque personal. Como si confabulásemos contra vosotros. Como si nuestro objetivo principal fuera haceros la vida imposible.

La parte mala de tomar un avión empieza en el momento en el que sabes que tienes que estar (como mínimo) una hora antes en el aeropuerto.
El cabreo se hace mayor en el momento de pasar por el filtro. Que si sácate el cinturón, los zapatos, el portátil en otra bandeja, los líquidos en la bolsa, ábrame la maleta a ver que lleva, tire el botellín de agua en la papelera antes de pasar por el arco… y un sinfín de normas que a todos nos ponen de mal humor.
Pero si conseguís salir de vuestro estado de cabreo, veréis que no sois los únicos a los que han ordenado despojarse de su ropa. La que viene detrás de ti también está descalza, y el que está por delante sigue pitando cada vez que le hacen pasar por el filtro.
¿Lo ves? Primera prueba de que los señores seguratas y los amigos del tricornio (hay que ver, salen en todos los posts) no están conspirando sólo contra ti. Lo hacen contra todos. Y tú lo sabías. Sabías que una vez más ibas a tener que asumir las reglas del juego.

Cuando ya habéis pasado el filtro, llega la segunda parte del cabreo: la puerta de embarque. Tú sabes que te toca la K18 porque te lo ha dicho la señorita de facturación y porque así lo has corroborado en la pantalla informativa. Pero 5 minutos antes de que comience el embarque, levantas la vista del periódico y ves que todo el mundo se marcha.
Efectivamente. Te han vuelto a cambiar la puerta de embarque. Ahora es la K42, así que más te vale darte prisa para llegar a la nueva puerta.
No. Esta vez el ataque tampoco es hacia ti. Es hacia los 180 pasajeros que viajan contigo, y probablemente para otros 200 a los que le han intercambiado la puerta con la tuya. Es una putada, pero también sabías que podía ocurrir.

Y cuando llegas a la nueva puerta de embarque, casi cianótico, esperas que en la pantalla ponga «boarding». Pero no. No pone nada. Así que te sientas tranquilamente esperando que lleguen las señoritas del embarque. Pero no llegan. Lo que llega es el mensajito de «Delayed/Retrasado». Y allí no aparece nadie para darte una explicación. Así que te levantas, te vas al mostrador de información, y de mala gana te dicen que el vuelo está retrasado por causas meteorológicas.
Y miras por la ventana y ves un solazo de escándalo y cómo el resto de aviones de otras compañías entran y salen sin problema alguno.
Vuelves a tu sitio y cinco minutos después aparece el personal de tierra para informaros sobre el motivo del retraso. Quizá no les diste tiempo para recibir toda la información, analizarla, tomar una decisión y después contársela a los pasajeros. Quizá tu ira te pudo y te adelantaste a la jugada. Quizá. O quizá no…

Efectivamente, como te habrás imaginado, el retraso no sólo te afecta a ti. Afecta también a los que tienen que venir en el avión que tú estás esperando. Afecta a la tripulación, que probablemente va justa de horas y que sin tenerlo programado, no podrá regresar esta noche a casa. Antes de ladrarle a la azafata de tierra y amenazarla con poner una reclamación, ¿te has parado a pensar que quizá el avión viene de otra ciudad/país en el que sí hace mal tiempo? ¿has contemplado el hecho de que por media hora, una hora o incluso tres horas de retraso la compañía no puede sacar un avión en stand-by para ti?
Sí, es un fastidio. Pero de nuevo, es lo que hay. Un avión no es un autobús. Créeme que consume bastante más como para que tú decidas cuándo y dónde hay que sacar un nuevo avión para ti. Utiliza más recursos, más personal, más seguridad. Y si algo de todo eso falla, tu avión se retrasa. Y si no te gusta, existen trenes y autobuses.

Dos horas de retraso y por fin llega el avión. Y tú subes de mala leche y no le contestas a la azafata cuando te dice «buenas tardes». Dá igual. Eres un maleducado, pero estamos acostumbrados a ver a muchos como tú al día.
Te sientas y pides una almohada y un café y te encuentras con: «no tenemos almohadas para turista y la máquina de café está estropeada«. Maldices. Te clavas las uñas en las palmas de las manos antes de gritarle a la azafata lo incompetente que es y la reclamación que va a poner a la compañía. Además bajas todos los santos y le exiges que te regale el té a modo compensatorio por el retraso y la máquina de café.
¡Qué lata! Nada te sale al derecho hoy. Porque, obviamente, a ti nunca se te ha estropeado tu máquina de café y eres tan afortunado que allá donde vas, todo lo que quieres lo consigues. ¡Oh, darling! Para la próxima vez te compras un billete de Business y por lo menos el tema de la almohadita lo tienes solucionado.

Y como esto, mil cosas más.
Sí, yo también las he sufrido. Puede que algunas cosas las hagamos mal, pero no olvidéis las otras muchas que hacéis vosotros. Porque fallos los tenemos todos, pero todavía no hemos conspirado contra nadie en concreto.

Pasajeros hartos de…

Estos son los mensajes que habéis enviado a «Esta semana busco». Algunos habéis enviado varias «quejas» y con otros he tenido que simplificar porque los de las veinte líneas os lo habéis saltado a la torera 😉

Si al final de la semana tu queja es la más votada, significará que no eres un pasajero cabezón. Y como en Diarioazafata nos gustan los pasajeros no cabezones, te premiaremos con un llavero Remove Before Flight de regalo.
Además, si comentas algún cabreo que no esté incluído en la encuesta, lo añadimos ¡y también participas!

¿Te identificas con alguno? <hr>

* Cambio de puerta de embarque. Me pone de mala leche que me cambien la puerta de destino cuando me he recorrido medio aeropuerto para llegar a la que me habían indicado. Una vez me la cambiaron hasta tres veces y por supuesto sin ningún tipo de información ni motivo por el que lo hacían. Es de las cosas que más me cabrean en un aeropuerto. (Carla Alonso)

* La azafata: La cara de la azafata cuando viene a decirme que apague el móvil por tercera vez. (Juancho PL)

* Embarque por filas: Viajo con relativa frecuencia, así que he aprendido a no cabrearme con retrasos, cancelaciones, aeropuertos alternativos (uno de mis viajes frecuentes es MAD-LCG así que sabrás de qué hablo…) Pero hay una cosa que siempre me pone de mal humor, y que es el famoso embarque por filas…vamos a ver…entran de la 15 a la 25, o de la 19 a la 30, lo que sea…lo primero, es que en algunos aeropuertos aplica, en otros no…en LCG lo aplican a rajatabla y pobre del que ose intentar saltárselo…será humillado públicamente…»hemos dicho a partir de la 15 señora y usted va en la 14″…pero otros, como en BIO, casi te animan a obviarlo…hay un auxiliar de tierra que siempre hace lo mismo, me hace mucha gracia:
primero suelta el rollo por megafonía: en primer lugar embarcaremos blablabla, pasajeros en business plus, con tarjeta oro pueden embarcar cuando deseen blablabla…dicho el speech estándar, apaga la megafonía, y decía, literalmente:
«una vez hecho el paripé, pueden ustedes embarcar como les de la real gana». (María)

* El niño pesado. Sin duda lo que más me molesta en un aviónn es el repelente niño vicente detrás de mi dando pataditas a mi asiento y su madre o padre que no le dice nada cuando el niño de las narices no para de incordiar. En los viajes largos lo primero que hago es mirar quién tengo atrás para asegurarme que no me ha tocado un niño (Maitane)

* La colocación de las maletas de mano. Viajas, con tu maletita de dimensiones adecuadas, en la fila 11, así que embarcan tropecientas filas por delante de tí. Todos esos pasajeros van subiendo, y el de la fila 23, pasa por delante de la 11, o de la 12, y va soltando su maletita, sus compras del duty free, la maleta del portátil, y todo, en los maleteros de la 11, o de la 12 o 14. Así que cuando tú subes, están los maleteros llenos, así que te toca bajar tu maleta de dimensiones reglamentarias a la bodega (con los maleteros llenos, por otra parte, demás equipaje del permitido y maletas claramente más grandes de las permitidas). El tiempo que han podido ganar con el embarque con filas lo pierden mientras yo saco mi portátil de la maleta, y el libro y la revista que me llevo para el vuelo, busco un candado, se lo pongo…no le acabo de encontrar la operatividad al embarque por filas, la verdad me enfada mucho eso, creo que se debería controlar de algún modo. (María)

* Que me hagan descalzarme en el filtro. Como ya sé de qué va el tema, procuro dejar las botas o los botines en casa o en la maleta cuando voy a volar. Pero aunque lleve zapatos normales muchas veces me piden que me descalce. Es algo que me pone de una mala ostia brutal. (MariOo23)

* Los pasajeros quejicas. me agotan y me cabrean los pasajeros quejicas. Vale, ya sé que vamos con retraso, pero por favor pide una hoja de reclamaciones y reclama, no despotriques con las azafatas…primero porque no creo que ellas tengan culpa, para ellas un retraso supongo que significa que saldrán más tarde de trabajar…segundo porque no vas a arreglar nada…y tercero, porque yo también estoy cansada con el retraso, y escucharte a tí gritar me está acentuando el dolor de cabeza y lo está haciendo más difícil para todos…pide una hoja de reclamaciones oficial, y císcate en todo ahí…pero déjanos vivir al resto por favor. (María)

* Los retrasos con mayúsculas. Sin duda, lo peor que puede ocurrir en una terminal es un retraso, pero un retraso con mayúsculas, de muchas horas o incluso de salir al día siguiente. Mi nombre es Jose, llevo casi 15 años trabajando en un aeropuerto y casi todo el tiempo, cara al pasajero. He pasado por varias compañías y he vivido situaciones increíbles. Aunque perder una maleta pueda parecer el mayor desastre para un pasajero, y todos viajan nerviosos e intranquilos hasta que ven su maleta dando vueltas por la cinta de equipajes, lo que realmente les cabrea es que el vuelo salga tarde, muy tarde. Pero si además el aeropuerto no es H24, es decir, que cierra por la noche, el retraso se puede convertir en eterno, como el día de la marmota, y salir al día siguiente. Y dentro de los retrasos, el peor es ese retraso por avería, que parece poca cosa, que en breve se soluciona, que en breve facilitaremos nueva información, y así van pasando las horas y la espera desespera. Si nada más llegar a la terminal te informan que el vuelo está retrasado y saldrá en ‘x’ horas, te organizas, vas a darte una vuelta a la ciudad, al cine, de compras, vuelves a casa o lo que te dé la gana. Pero cuando empiezan con poca cosa y poco a poco la demora empieza a ser interminable, la gente empieza a desesperarse. Si se retrasa unas 2 horas, los pasajeros dicen cosas como ‘ya hemos perdido medio día allí’, y se el retraso es superior a las 4 horas, ‘ya hemos perdido el día entero’. Parece que en el destino los días tienen menos horas que por aquí… (Jose)

* La mísera manta y el aire acondicionado. De verdad es tan caro que tengáis unas cuantas mantas en el avión? Nunca he sido capaz de que me presten una, y a veces el aire acondicionado está altísimo. No se puede bajar? Me parece inhumano!

* Ruinair. Me cansa mucho, y por tanto intento evitarlo, es viajar con Ruinair…me agota…que si musiquita chunga, que si rasca y gana, las formas de algunos TCPs…recuerdo una vez recién aterrizados, rodando hacia la terminal, se levanta la típica pasajera listilla, y de repente se escucha por megafonía (el sobrecargo)
«(tono alterado) Señora, Señoraaaaa es que no me ha entendido??? haga usted el favor de sentarse, no ve que se va a romper una pierna???» Vale que tenía toda la razón del mundo, pero hay formas y formas de decirlo…para muestra, una azafata de AA, que en un caso similar dijo algo así, como que en los más de 20 años que llevaba volando nunca se había dado el caso de que ningún pasajero llegase antes que el avión a la terminal, así que por favor, que nos mantuviésemos todos en nuestros asientos hasta que se apagase la señal de cinturones…y esto en tono tranquilo y comedido…dijo lo mismo, se la entendió igual, y todavía nos reímos… (María)

* Que me cambien de asiento si ya lo tengo asignado. Como profesora desplazada a Menorca, se me hace irremediable usar muy a menudo el avión para ir a ver a mi familia y a mis amigos, que viven en Mallorca. Excepto un único vuelo de Air Berlín, generalmente sólo nos queda la opción de usar Iberia Regional – Air Nostrum. No voy a hablar ahora del monopolio que se ejerce, porque no es plan, pero sí que me molesta sobremanera que, pese a haber hecho el check-in online el día anterior, me cambien arbitrariamente de lugar. Me explico:
Llego al super-hiper-mega aeropuerto de Mahón. Paso el control de seguridad, digno de los aeropuertos con mayor amenaza por terrorismo, pito, me quito más cosas, sigo pitando, los guardas de seguridad me dan «un abrazo cariñoso». A todo esto, como aquí nos conocemos todos, o fueron alumnos míos, o son los padres de mis alumnos actuales. Llego a la puerta de embarque y…
-AZAFATA DE TIERRA – A ver, bonita, te voy a cambiar de asiento, antes ibas en el 5C y ahora irás en el 12 D.
-YO – ¿Y eso? Yo facturé ayer, ¿no se supone que deberíais cambiar a la última persona en llegar?
-AT – Es que viajas sola, y el avión para despegar necesita llevar el peso equilibrado…
-YO – ¿Me estás diciendo que estoy gorda y que sirvo para hacer contrapeso?
-AT – No mujer… Bueno, yo te digo que te toca el 12 D, pero pregúntale a la azafata del avión…
-YO – … (indignada, puesto que aunque tengo un poco de sobrepeso, aún quepo en una 44 o 46 de Mango, así que creo que mucho contrapeso no iba a hacer).
En el avión, un microbicho de estos que nos ponen:
-YO Disculpe señorita (lo siento, ese día me tocó la única azafata prepotente y borde de Air Nostrum ,sé como se llama, pero no viene al caso… doy fe de que todas las demás son majísimas), ¿me podría explicar por qué me han cambiado de sitio?
-TCP – Porque para despegar el avión tiene que ir con el peso repartido.
-YO – En eso estoy de acuerdo, puesto que la seguridad es lo primero, pero, si es así, ¿qué hace un señor que pesa el doble que yo ocupando el asiento que anteriormente se me había asignado?
-TCP – fleudghfbdslojvohfjda<ñzfjgbrujdkfhjnevbc (improperios por los que se llevó una buena queja que fue directamente a la compañía. Hablar correctamente con palabras hirientes es mucho peor que ser más directos y atajar el problema).
Os parecerá una tontería, pero me pasó tres veces durante un mes. Qué casualidad que fuera yo la única pasajera a la que cambiaban… Acabé llorando en las dos últimas veces que me ocurrió. Me parece que si el avión tiene que ir más estable eso es trabajo del personal de tierra MIENTRAS factura, y no en la puerta de embarque, pudiendo herir los sentimientos de la gente o acomplejarla hasta límites insospechados. Uno nunca sabe qué reacciones puede provocar una determinada acción: sentirte pasajera de segunda o que te digan que estás gorda a la cara no es para nada agradable. Y como no nos queda otra…

* De la T4 a la T4S en Barajas: al volar por motivos de trabajo, directamente voy con mi tarjeta de embarque impresa o en el movil, sin pasar por los mostradores de facturación y soy una habitual de T4S a la T4 en tiempo mínimo. ¿por qué los vuelos nacionales están al final de la T4?, un día me dará un ataque al corazón de correr tras un vuelo transoceánico.
Otra cosa de la que estoy harta es de Iberia, pero tenemos que volar con ellos porque la empresa coge mejores precios. ¿cada cuanto renuevan los aviones? Los de BA, incluso Delta tienen su pantallita en cada asiento. (María Guerrero)

* El vasito de agua: Pasajeros hartos de la señora botox del asiento de tu derecha que le pide un vasito de agua para tomarse una pastilla a la azafata en el momento exacto del despegue. (Luis)

* Que me pierdan las maletas: Hasta las narices de que me pierdan o me rompan las maletas (Carlos)

* No escuchar al piloto. Algunos parecen tontos. Raramente me entero de lo que dicen porque hablan para el botón de su camisa. Para eso que estén callados y así no molestan. Como el perro del hortelano que ni comen ni dejan comer.

¿Quieres saber lo que verdaderamente cabrea a los pasajeros como tú? Elige tu respuesta y vota para ver qué opinan los demás.

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