Una vez pasada la impresión de la bacteria pusimos rumbo a Italia, creo recordar que era Roma…llegamos, desembarcamos y nos preparamos para la vuelta a casa. Llevábamos mucho retraso y más que nos ocasionaron en el aeropuerto de Roma. Así que mientras esperábamos a que nos quitaran la escalera para cerrar puertas, decidimos ir empezando la demostración de seguridad.
Recuerdo que estaba en el pasillo, agotada y colocando el chaleco, la mascarilla, etc cuando ví venir corriendo por el pasillo a una chica muy alterada:

* ¿Me puedo cambiar de asiento?
* Eh sí, sí claro, aquí ¿Qué ha pasado? ¿Se encuentra bien?
* Es que un hombre me esta tocando.
* ¿Perdone?
* [Snif snif]
* Pero… ¿Tocando cómo? -bien podía ser el codo.
* El pecho, me está tocando el pecho. Un desconocido…
* A ver, tranquila ¿Qué ha pasado?
* Pues ya en la terminal me estaba mirando, y al subir al avión resulta que su asiento es justo el de detrás de mi… Metió la mano entre los asientos y me empezó a tocar…así que me levanté, y vine aquí.
* Mire, voy a traerle un vaso de agua y vengo enseguida, relájese.

La mujer estaba muy nerviosa, la escalera seguía puesta y la puerta abierta. Y justo en ese momento salía el comandante de cockpit, y cuando me vió la cara, exclamó:

* Oh señor! ¿Ahora qué?
* Pues…tenemos un pulpo a bordo. (Primero una bacteria y ahora un pulpo)
* ¿Perdón?
Le expliqué lo que había pasado y decidió que no quería volar con semejante personaje a bordo. Si en tierra ya se estaba comportando así…¡iba a bajarlo! Así que llamó a los Carabineri y mandó llamar también a la chica, que, aunque al principio se mostró un poco reticente, finalmente aceptó denunciar al sujeto. Ella tampoco quería volar con él.

Cuando llego la policía y hablo con el pulpo, éste lo negó todo, pero le mandaron a cabina a recoger sus cosas.

Parecía que finamente todo se estabilizaba: se llevarían al pulpo y podríamos volar de vuelta a casa. Casi podía oler mi cena. Y entonce sucedió…
Un americano de color, gigante, con el cuello del tamaño de un jamón Navidul y que ocupaba dos asientos se levantó y empezó a increpar al pulpo:

* Oh you sucks man, I’m gonna kill you…

El pulpo se aterrorizó y el gigante levantó la mano, y yo pensé «-dios mío, va a pegarle aquí mismo…eso serán horas de retraso, reclamaciones….¡quiero llegar a mi casa!» y no se por qué lo hice, pero levanté mi mano y sujeté su brazo. El gigante me miró como si fuera mosca a la que iba a aplastar.

* Relax please sir, relax…

Debí de hacerle gracia, porque me sonrió y se sentó mientras lanzaba al italiano la mirada más despectiva del mundo y…y yo respiré. Acompañe al pulpo con los valientes Carabineri que no habían aparecido por la cabina durante el altercado, y se lo llevaron. Cerramos puertas, despegamos y yo tuve que aguantar unos cuantos comentarios sobre si me creía superwoman o algo así… Y llegamos a casa, sin más incidentes, que con bacterias, pulpos y gigantes que ya era bastante, y dimos por finalizado un día…curioso.

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