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Sobre las sanciones y el despido de un piloto de Iberia por reclamar sus horas de descanso.

Juzgar desde fuera es fácil. Más fácil todavía cuando todo el país está cabreado porque los pilotos de Iberia están en huelga. Más fácil, si cabe, cuando la mayoría de las personas que opina no sabe lo que significa un mes de incidencias en la programación; ni una imaginaria, ni el tiempo reglamentario de descanso para las tripulaciones de vuelo.
Es facilísimo criticar por criticar. Porque… «ellos ganan mucho y trabajan poco. Porque son unos creídos; porque se quejan por vicio. Porque con la gente que hay en el paro… Porque son calaña«.
Así somos. Así nos gusta ser.

Hay dos sentimientos populares ligados al mundo de la aviación: la envidia sana de los que nos idealizan y piensan que trabajar como piloto/azafata es trabajar en un mundo fácil de glamour, viajes y hoteles caros, y el sentimientos de envidia maligna que hace odiar todo cuanto rodea a la aviación. A las «putas de las azafatas, a los puteros de los pilotos, a los cabrones de facturación, a los inútiles del embarque y a los animales de los maleteros».

Tanto uno como el otro, son sentimientos ridículos y alimentados por una creencia popular errónea basada en los años 60. La realidad es que la aviación dista mucho de lo que fue. Cada día se hacen más pequeños los beneficios de volar, y bien es cierto que la gente que sigue volando después de varios años sufriendo estos cambios es porque realmente le gusta su trabajo.
Ya no se hacen vueltas al mundo, ni las tripulaciones se alojan en los mejores hoteles de cada ciudad.
Las azafatas no son solo niñas monas que saben un par de idiomas y que arden en deseos de cazar a un comandante para formar una familia feliz. No quieren cambiar sus uniformes por delantales de cuadritos rojos de vichy, tomar té con otras ex-azafatas y hacer tartas de manzana para su marido.
Los pilotos no son peores que otros colectivos de machos del mundo de la sanidad, del motor, de las grandes (y no tan grandes) empresas.
Ellos son hombres normales. Ellas son mujeres normales. Y sí, hay excepciones. Las hay muy frescas y los hay muy salidos, pero como en botica, oiga.

El caso es que estos señores han estudiado lo que se les ha pedido. Han pagado lo que se les ha exigido; han volado las horas necesarias, han pasado una selección de aspirantes a un puesto de trabajo (como tú señor administrativo, com tú fotógrafo y artista, como tú camarero y como tú…bueno, tú no, que estás en el paro…pero con suerte lo pasarás).

No me vengan ustedes con que para entrar en una aerolínea hay que ser hijo de, sobrino de o amigo de… No me vengan ustedes con que para ser piloto hay que tener mucho dinero y un buen papá que te pague los estudios.
Me río yo de ustedes y del compañero que tienen sentado a su vera en la oficina. Estoy segura de que más de uno, ha entrado con recomendación. Y tú, que tanto te quejas de que es injusto, estarías encantado de tener un padrino que también te ayudase. Pero nos va mejor pensando así, proclamando una falsa moral.
Y no. No lo invento. Los «enchufes» existen en todos los trabajos; lo digo con conocimiento de causa porque he trabajado en 5 empresas diferentes antes de hacerme autónoma. Ahora díganme que en su trabajo no ocurre… Eso es así. Vivimos en España.

Conozco a varios pilotos hijos de, con buenas recomendaciones y tan válidos como otros, que están esperando por una plaza en una compañía aérea. Muchos están volando por poco más de lo que cobra usted. En alguna compañía de carga, en algún lugar como Libia y Nigeria, solo por acumular horas de vuelo y poder aspirar a algo mejor en un futuro. O simplemente para no quedarse parados.

¿Es fácil ser piloto? ¿Es un chollo? Bueno, pida un crédito. Gástese el dinero en sacar el título. Total, ¿qué más dá? Después recuperará el dinero invertido en un abrir y cerrar de ojos…¡Y sin dar palo al agua! Además, ¿no ha pedido ese crédito para comprarse un Seat Leon FR y un piso a estrenar, con terraza en el polígono industrial? Haberlo pensado mejor. Ahora no se queje.

¿Y qué pasa si ganan más dinero? Es injusto, sí. Es injusto porque un minero de Mieres se está dejando la vida en la mina para cobrar menos. Porque un autobusero también transporta almas cándidas y no cobra ni la mitad de la cuarta parte. Porque tú, que estás cobrando 1000€ de paro y no te has molestado ni en subir a la calle comercial más cercana para ver si se necesita ayudante de dependienta de zapatos, te dedicas a criticar a los demás mientras cada mes se ingresa el dinero del paro en tu cuenta. Así te va bien.
Lo que cobran los futbolistas por entretener 90 minutos a las masas, es criticable, pero…¡coño, qué más da! Por lo menos nos sacan de nuestra rutina y somos todos felices el domingo por la tarde.

Créanme. Se vive mejor de futbolista, de político (más o menos corrupto, que para el caso son todos iguales), de banquero, de directivo de una cadena de Inditex, que de piloto.

Huelgas, paros y parafernalias

Si los cirujanos se ponen en huelga, no nos gusta.
Si los barrenderos se ponen en huelga, tampoco nos gusta.
Si los camioneros transportadores de fresas que va a Francia se ponen en huelga, tampoco.
Las huelgas no nos gustan. Solo nos gustan si somos nosotros los que estamos en huelga; entonces creemos que tenemos todos los derechos del mundo para hacerlo. Y ¿qué más da a quien podamos fastidiar? ¡Son nuestros derechos! ¡Todos a la calle!

Lo que opino sobre las huelgas de pilotos, en concreto, ya lo dejé explicado aquí.
No me gusta, pero es un derecho. Y quizá no lo vemos justo. Estamos de acuerdo. No es lo mismo que los comerciantes de la zona vieja hagan una huelga, a que la hagan los pilotos. Pero entonces, busquemos otras formas con las que este tipo de colectivos también pueda manifestar y reclamar sus derechos.
El «así no vale», no vale. Dí «así no vale, pero valdría si lo hacen así».
Y ojo, que tampoco es lo mismo que todo un colectivo abandone su puesto de empleo y finja una enfermedad, reteniendo así a miles de personas en los aeropuertos (sí, va por los queridos amigos controladores), a que se preavise y se comuniquen los días concretos de paro con semanas/meses de antelación.
Dicho esto, vamos al título del post…

Sobre el despido de los pilotos por reclamar sus horas de descanso

Esta es la grabación:

Tenía toda la razón del mundo. Las normas son las normas. La Reglamentación de vuelo hay que cumplirla. Los descansos, las horas de actividad…
Este señor que llamó a operaciones para decir que no podían ponerle una imaginaria a esas horas sin previo aviso, lo hacía con todo su derecho, y para quien no lo entienda, también con su deber.
Y os explico rápidamente por qué están tan controladas estas cosas: un TCP o un piloto son los únicos responsables de su licencia. Son ellos los que tienen que controlar las horas que vuelan y que descansan, supervisando las programaciones que se les adjudica.
Por ejemplo, una tcp que haya firmado a las 4 de la mañana y que tenga 4 aterrizajes podrá, por ley, tener una actividad máxima de 12h45min. No podrá estar subida a un avión ni trabajando, ni situada como pasajera para volver a su base si pasa de ese tiempo. Ni un minuto. Nada. Por eso, cuando hay horas de retraso acumuladas y los tcp´s prevén que se van a pasar de actividad, es su obligación llamar a la compañía y decir que no van a continuar.
No es por capricho, es porque nos jugamos la licencia. Porque los inspectores de la DGAC se suben al avión más de lo que pensáis, sin previo aviso, y lo primero que hacen es pedir la hoja de firmas de la tripulación. Si te has pasado un minuto, te bajas…y es probable que no te vuelvas a subir más.
Así que no es porque seamos unos vagos; es porque somos responsables de nuestro trabajo.

El problema viene cuando sólo cumplimos la parte que nos conviene.
Sí, está bien negarse a salir a volar si la compañía no está cumpliendo los horarios. Por seguridad.
Pero no nos engañemos; por seguridad también hay que respetar otras cosas que no se respetan. Y no sé si este señor que ha sido despedido era un perfecto ejemplo de profesionalidad,que seguro que sí. No lo pongo en duda ni un instante.
Pero muchos, muchísimos de los que ahora protestan y claman por sus derechos, directamente se pasan algunos temas por donde le apetece, subiéndose al avión a las 6 de la mañana de reenganche, después de cocerse a copas en el garito de turno.
Y por seguridad tampoco se puede fumar en cockpit. Ni los pilotos, ni las azafatas que entran para echarse el pitillito. Y también es nuestra responsabilidad llamar a la compañía y decir: yo con el comandante fulanito no vuelo porque llega de reenganche. Y también es obligatorio hacer un briefing de seguridad todos los días y sin embargo yo me he subido al avión sin que mis superiores me lo hayan hecho.
Y lo uno, y lo otro, y muchas cosas más se hacen no sé si todos los días, pero sí de vez en cuando.

Y ahora lo ultradefensores de las diferentes causas, me dirán que no es lo mismo lo de poner una imaginaria (ojo, una imaginaria no significa que obligatoriamente se vaya a salir a volar. La imaginaria es una guardia) a las 9.30 de la mañana, que subirse al avión medio pedo.
Lo que queráis. Pero a veces los despidos son injustos. Más de lo que creéis. Preguntad en cualquier empresa si todos los despidos de sus trabajadores son justificados… bajad de las nubes.
Al final quien se pica, ajos come.

Felicidades a todos los técnicos y auxiliares que habéis entrado en Iberia Express.

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