En este avión me subo yo: La cena de Nochebuena

25 de Noviembre. Revisas tu correo veinte veces a lo largo del día para ver si llega la programación de diciembre. En verdad ya lo has empezado a revisar ayer, por si acaso, por algún fallo la han enviado antes.
Lo revisas desde casa antes de salir hacia el aeropuerto. Lo revisas desde el Iphone de camino al aeropuerto. Lo revisas desde los ordenadores de la sala de firmas del aeropuerto. F5-F5-F5… Tiras hacia abajo de la pantalla del teléfono de camino al avión.
Chequeas emergencias, catering, cabina…pero antes de que suban los pasajeros, corres como una ratilla a buscar el bolso. «Actualizar bandeja de entrada»…nada. Y esto lo repetirás en cada escala.

Y es que parece una tontería, pero de esa programación dependen muchas cosas: dependiendo de los días libres que te hayan asignado, tendrás que organizar la compra de regalos de la familia, planificar los vuelos de vuelta a casa, ojear los horarios de tren solo por si acaso, retomar el contacto con todas tus amigas azafatas en otras aerolíneas (también solo por si acaso), probarte el vestido de fin de año, comprar los bombones para la tripulación que te llevará como extra a casa…y todo eso en el mejor de los casos, si te han dado libre el 24 y el 25…porque si no te los han dado, perderás un par de días llorando porque no cenarás con la familia, otros 2 intentando cambiárselos a alguien; y cuando ya asumes que no hay manera humana de volver a casa, organizarás una cena en tu piso compartido para todos aquellos compañeros que se quedan en tierra.

En el caso óptimo, libras 24 y 25 y parece que este año sí vas a poder disfrutar de las típicas broncas familiares en la cena de Nochebuena (¡Vivaaa, vivaaaa!). Así que por la mañana, te diriges al aeropuerto para embarcar como extra en un vuelo de tu misma aerolínea. Caminas por la terminal con cara de buen rollo, compras los típicos «Godiva» para la tripu y observas casi con lágrimas en los ojos cómo todos vuelven a casa por navidad. Abrazos, regalos, flores, peluches…y te emocionas y es como si un espíritu poseyera tu cuerpo azafatil y lo llenase de buenas intenciones navideñas.
Y cuando llegas a la puerta del avión ves a otras 3 azafatas más que pretenden subirse a él…

Y entonces es cuando aflora tu verdadero espíritu navideño. Aprietas la mandíbula, y piensas que el buen rollo existente a lo largo del año entre gallegas, hoy ha llegado a su fin.
Solo hay un asiento sin ocupar, y las 4 estáis dispuestas a subiros al avión, caiga quien caiga.

* ¡Hola chicas! ¿Vais todas de extras?
* Holaaaaa, siiiiii, pero solo hay un asiento en la cabina y somos 4 tcp´s y un técnico.
* Ah! bueno, pero el técnico que coja otro vuelo ¿no?
* Tía, es pilotooo…
* Ya, pero es que a ellos les llevan en cualquier aerolínea y a nosotras no… Y hay otros 2 vuelos hoy a Santiago y otro a La Coruña…Oye fulanito, ¿no puedes irte en otro vuelo? Es que sabes que en los otros 3 de Iberia de hoy a nosotras no nos llevan como extras y a ti sí. Mira, el avión de al lado sale en media hora y va a Vigo.
* Sí, esto…bueno…si no cabéis todas, yo me quedo y tomo el siguiente.

Hala, uno menos…

* Hola capi…¿nos llevas de extras?
* ¿Cuántas sois?
* Naaah, pocas…2 o 3
* ¿2 o 3?
* 4…

Silencio sepulcral y las 4 maris allí de pie en la puerta de cockpit con cara de corderillas degolladas. El F/O ni se atreve a levantar la cabeza… tic, tac, tic, tac…

* Chicas, no hay sitio… sólo tengo un asiento libre y el transportín de cockpit…y sois 4.
* Capi, que es nochebuena…por favor…

* Venga, una que se vaya con el pasaje, y otras 3 aquí. Una al transportín y dos al suelo. ¿No había un técnico también?
* No…

Y allí estás, sentada en el suelo, detrás del asiento de los pilotos, pero feliz porque vas a cenar en casa.
Has pasado tu cumpleaños entre pasajeros, aún no has podido conocer a tu sobrino, te tomarás la uvas mientras sobrevuelas Sierra Nevada, y no has hecho ni un solo puente en 4 años…pero el día 24 estarás con tu familia un año más…

Así que desde Diario de una ex-azafata, os deseo suerte a todos los que mañana y pasado tenéis que tomar un vuelo a casa.
¡Felices Fiestas a todas las tripulaciones que pasarán la Nochebuena con sus familias, a las que les toca volar, y a todos los pasajeros que volvéis a casa por Navidad!

Y mil gracias a Laura, de Fractale Estudio de Diseño, por regalarnos esta postal con la que os felicitamos a todos. ¡Nos encantan los avioncetes!

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