Cuando empecé a volar estaba plenamente convencida de que los pilotos eran seres sobrehumanos. Dotados de una especie de poder divino, por encima del bien y del mal.

Y todo esto no es que yo me lo imaginara; es que en la escuela de tcp´s primero, y en los diferentes cursos de la aerolínea después, nos lo habían inculcado así.

«El comandante es la máxima autoridad a bordo. Él decide todo, él lo puede todo; tiene potestad para decidir quién sube, quien baja, si os quiere en su vuelo o si no sois aptas. Los pilotos son como vuestros dioses»

La primera semana estaba aterrorizada. Y eso que eran casi todos jovencillos, que físicamente imponían más bien poco, pero con ese lavado de coco, temía una bronca por cualquier tontería.
Pero vamos, que esa idea de seres todopoderosos me duró un par de semanas. Hasta que ví que eran personas normales y corrientes con una única particularidad: ellos sí creían que eran auténticos dioses.

Mi concepción sobre ellos cambió cuando me tocó volar con una sobrecargo veterana.
Entró en cockpit antes de empezar a dar el servicio y le preguntó a los pilotos si necesitaban algo:

* Hola. ¿Estáis bien? ¿Necesitáis algo?
* Sí, estamos bien. ¿Nos puedes hacer un café y traernos un par de donuts?
* ¿Ahora? Es que tenemos 50 minutos para dar la comida caliente a los pasajeros. Estamos en un vuelo internacional y entre las dos ya vamos bastante justas de tiempo. ¿Te importa que te lo prepare un poquito más tarde?
* Sí. Me importa.

3 minutos después:

* Aquí tenéis el café y los donuts
* Gracias.

Cuando llevábamos escasamente 5 minutos en el pasillo, con el tiempo encima volvieron a llamarnos.
Esperé en medio de los dos carros hasta que mi compañera volviera.

* ¿Qué querían? ¿Está todo bien?
* No querían nada; solo decirme que el café no estaba bueno y que lo querían menos cargado y con más leche.
* ¿Les has preparado otro ya?
* ¿Estás de broma? Tenemos 50 pasajeros, un servicio de comida caliente, bebida, postre. Tenemos que recoger la cabina, asegurarla y nos quedan 45 minutos para el aterrizaje. En poco más de media hora, tenemos que tener el culo sentado para aterrizar. ¿Crees que tenemos tiempo para caprichitos tontos? Que salgan y se lo hagan si quieren.
* Pero, pero…son los pilotos!
* Son unos capullos.
¿Carne o pasta, caballero?

Cuando el último pasajero del vuelo había desembarcado, el comandante, un capullo de metro sesenta y bastante ceporrete, salió de su altar y le dijo:

* Espero que sea la última vez que pasa esto. Si necesito un café, lo necesito cuando te lo pido y punto.
* Y te lo he llevado. Me lo has pedido a sabiendas de que en este vuelo no tenemos tiempo ni siquiera para dar un servicio correcto a los pasajeros.
* Soy el comandante y debes atenderme.
* Sí. Y te atiendo siempre. Te he hecho el café y te he llevado lo que me has pedido. Pero tengo 50 pasajeros a los que atender también. Así que la próxima vez que quieras un café, esperarás a que pueda hacértelo. Y si no, te levantas y te lo haces. Porque para pedirme que le diga a la morena de la 3C que quieres conocerla, no tienes problemas en salir de cockpit.
* Un respeto, bonita
* Cuando me respetes tu a mi. No me pagan por hacerte cafés cremosos.

Wooooooow! Creo que se me quedaron los ojos como platos.

A partir de ese momento, aprendí a tratar a todas las personas de la misma manera. Sin privilegios de ningún tipo. Todos exactamente iguales.
Y esto pude aplicarlo a pilotos, supervisoras, famosos, casposos y demás aerofauna… y por supuesto lo sigo aplicando fuera del avión.

Ritual de alimentación

Entre las funciones de una tcp también se encuentra la de velar por la seguridad de los pilotos.
La sobrecargo tiene la obligación de entrar en cabina cada 15-20 minutos para ver que los técnicos están bien y por supuesto, por si necesitan algo.
Por ejemplo, en las horas de comidas o cenas, somos nosotros, los tcp´s los que calentamos su comida y preparamos la bandeja que luego llevamos a cockpit. Y no os creáis…que el ritual de alimentarlos también tiene sus peculiaridades.

Los pilotos nunca pueden comer la misma comida. Cada uno de ellos tiene menús diferentes. Esto se hace por seguridad. Si comen lo mismo y la comida está en mal estado, ambos se pondrán enfermos al mismo tiempo…y bueno, ya sabemos que no es aconsejable que un avión vuele sin pilotos.
De esta manera, nos seguramos de que uno de ellos estará en buenas condiciones aunque el otro enferme.

En caso de incapacitación de un piloto, los tcp´s estamos preparados para ayudar al otro técnico durante el vuelo y el aterrizaje. Además, ponemos en práctica el siguiente procedimiento:

En el momento en el que los tcp´s escuchan la llamada de emergencia desde cockpit, el que esté más cercano accederá a la cabina de mando.
El resto de os tcp´s dejarán de hacer cualquier otra tarea, y se coordinarán para asegurar la cabina, recibir información y preguntar si hay un médico a bordo.
La persona encargada de atender al piloto incapacitado, bloqueará el arnés del piloto para que su cuerpo no se caiga hacia adelante y manipule los instrumentos de vuelo.
Con el arnés blocado, deslizará el asiento del piloto hacia detrás, al igual que el respaldo de su asiento. Una vez que haya quedado libre de los instrumentos de vuelo, se le sacará de la cabina de mando agarrándolo por debajo de los brazos.
Si no hay médicos a bordo, un tcp se encargará de administrar los primeros auxilios necesarios, para los que toda la tripulación está habilitada.
Se tratará de buscar otro piloto de la misma compañía o de otra, que viaje a bordo.
En caso de no haber más técnicos en el avión, el sobrecargo auxiliará al piloto que queda en cockpit. Se declara emergencia y se aterriza en el aeropuerto más cercano.

Cualquier líquido deberá entregarse en recipiente doble. Es decir, los refrescos, los zumos, el café, etc…se entregan previamente servidos en vasos. Nunca la lata y el vaso a parte. El vaso en el que se sirve siempre será doble. Esto se hace como medida de seguridad para que ningún líquido caiga sobre los instrumentos de navegación.

Y el café…el café lo servimos si nos sobra tiempo.
No sé si estáis siguiendo la serie Pan Am, pero os aseguro que en muchas aerolíneas hay ciertos aspectos del trato a los pilotos, que no distan demasiado de la serie.

Para los que no lo sepáis, se ambienta en los años 60.
50 años, y las cosas siguen prácticamente igual. Esta es la aviación que nos deja ZP. Y veréis lo que nos deja el de las inshidias…

¡Buenos vuelos a todos!


Notita post publicación: Para que no se me ofenda ningún compañero, aclarar que todos mis comandantes y F/O han sido excepcionales como profesionales y como personas. Todos excepto uno. Así que como siempre me decís que soy muy crítica, hoy aprovecho para agradecer a los mejores compañeros y compañeras (tpc´s y técnicos) que he podido tener por su empatía, su profesionalidad y todos los momentos buenos que hemos pasado: Alex Bayona, Carlos Fierro y su preciosa Amalur a la que quiero tanto, Carlos Triano, Arjen, Cristian, Melania C, Lorena Burgal, Solín, David Van Ruth, Mercedes, Diana Esquer, Eva Johansson, Itziar Ortigosa, Jeganeh, Jeroen Spaan, Leti Vivero, Anabela, Anita, Begoña, Liber, Mery Mairane, Mery Marieta, Mikaela, Noe Tejero, Yayito, Paloma Alonso, Paul Stassen, Priscilla. Gracias a todos!

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