– ¿Y yo para qué quiero un chaleco salvavidas debajo del asiento? Ya sé nadar. Sería mejor que en los aviones pusieran paracaídas.

Bueno, me parece un razonamiento aceptable. No todo el mundo tiene que por qué saber que cuando te caes en medio del océano, no van a venir a buscarte dentro de esos 10 minutillos que tú puedes nadar sin cansarte. Ni tampoco, que es probable que te dés un pequeño golpe en la evacuación y que en el mejor de los casos pierdas el conocimiento. Ni que la temperatura del Mediterráneo no es la habitual en el Pacífico. Tampoco tienen que suponer que el mar esté ligeramente «picado» o que haya olas de más de 10 metros.

Así que yo creo que el chaleco, a parte de para que los nietos de Maruca, Pitita, Cuca y Nati (que a su vez, son hijos de Cova, Alejo, Gala, Lourdes y Mateo) estén monísimos en su velero, sirve también para que flotes en caso de amerizaje.

El tema del paracaídas es un poco más complejo, pero para los que tenéis la duda, voy a tratar de explicarlo de manera fácil.
De todas formas, recordad que soy una «simple camarera del aire», así que puedo estar equivocada. (Oh! ingenieros del mundo, acudid a mí para ilustrarme!)

Como resumen a todo el ladrillazo que os voy a contar, comentaros que llevar un paracaídas en el avión sólo serviría para una cosa: para que no hubiese supervivientes…Partiendo de esa base, detallo:

Los aviones comerciales vuelan aproximadamente a una altitud entre 33 y 40 mil pies, que son entre 10 y 12 mil metros (para Canis y Chonis, entre 10 y 12 kilómetros o «como del polígono a la zona pija, mentiendes?).
A esa altura a penas hay oxígeno en la atmósfera, así que si abriésemos la puerta del avión, en unos segundos dejaríamos de respirar. Es por eso por lo que las cabinas están presurizadas. En caso de una despresurización, se podría respirar con las mascarillas de oxígeno. Primer motivo por el que no utilizamos paracaídas.

Precisamente esa diferencia de presión, entre otros factores, impide que las puertas se puedan abrir en altitud de crucero. Y si alguno logra abrirla, que vaya bien abrigadito, porque con los -40º que debe hacer ahí fuera, puede volverse cubito de hielo en unos segundillos. Así que he e respirar, la solución sería decirle a los pilotos que descendiesen hasta una altitud óptima para lanzarse, pero imagino que cuánto más alto vuelen y a más velocidad, más posibilidades hay de que puedan llegar hasta algún aeropuerto o área en la que puedan realizar un aterrizaje de emergencia.

Además, pensad en qué podría pasar en el supuesto caso de que estuviéramos a una altura en la que se pudiera respirar y abrir las puertas. La velocidad del avión (no menos de 800 km/hora) sería un gran impedimento para salir ileso del salto, y casi seguro que recibiríamos un golpe contra el fuselaje, contra uno de los planos, o incluso que los motores nos absorbiesen.

Además, si ni siquiera nos prestáis atención cuando os enseñamos cómo utilizar un chaleco salvavidas, imaginad la que se puede liar en caso de que cada uno de los 200 pasajeros tuviese que abrir su paracaídas fuera del avión.
Ya me estoy imaginando a la tcp de turno, en medio del pasillo poniéndose el paracaídas, mientras su compañera reza: «en caso de emergencia, tírense del avión usando su paracaídas. Para su uso, extraiga el contenedor del paracaídas de debajo de su asiento, pase el harness entre sus piernas. Ahora entre sus brazos. Una vez colocado, asómese a la puerta y arrójese al vacío sin contemplación…Por favor, no tire de la anilla hasta que haya caído unos cuantos metros y note que se le empieza a congelar el cerebro»
Ya me imagino a más de uno corriendo por el pasillo del avión con el paracaídas fuera, por si acaso en el aire no se le abriese…


Aún así, que sepáis que algunas avionetas y aviones ligeros, sí se llevan paracaídas. Y no, los avioncitos de Air Nostrum no se consideran avionetas.

Image: http://www.gettyimages.es/detail/108194949/Vetta«>Veta
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