En Diarioazafata siempre os contamos cosas relacionadas con aviones pero, ¿qué tienen que ver ahora unos cuadros?
Pues bien, durante estos días y hasta el próximo mes de septiembre en El Reina Sofía podéis disfrutar de una exposición sobre Dalí y sus obras. Entre ellas hay dos que estuvieron expuestas a muchísima altura. No es que se mostraran en una galería de arte o museo ubicado en un rascacielos sino que se estaban en un lugar privilegiado, en un avión.
Hoy vengo a hablaros de sujetadores. Sí, sujetadores, pero no unos cualquiera, no… los sujetadores de las azafatas, que para eso es un blog de aviación, ¿no? Vosotros os preguntaréis que qué tienen de especial los sujetadores de las tcps. Pues nada, en teoría no tienen nada, hasta que se caen en medio del pasillo. Pero empecemos por el principio…
Cuándo hice el primer curso de habilitación (en estos cursos se suele incluir una parte de uniformidad) me resultó curioso que los instructores hicieran especial hincapié en que el sujetador es una prenda obligatoria para ir a volar. Para mi era algo obvio, pero por lo visto no para todo el mundo, como por ejemplo para una chica que descubrió que las luces del avión eran más potentes de lo que parecían, y lo descubrió demasiado tarde. Y con demasiado tarde quiero decir en mitad del pasillo, con los brazos extendidos señalando las salidas de emergencia y, por supuesto, antes de ponerse el chaleco…
Como ya os conté en otro post sobre imaginarias, las HSBY son algo ante lo que hay que estar preparada pero no preocupada; y precisamente eso fue lo que hice yo una imaginaria de hace unos años: no preocuparme para nada ni por nada, y me fui a comer a casa de una amiga que vivía un poco lejos del aeropuerto pero… ¿qué más daba?: seguro que no me llaman, febrero es un mes tranquilo, no como julio, seguro seguro, seguro que no me llam…
No sé a vosotros pero a mi ya me está tardando el estreno de la nueva peli de Almodóvar “Los amantes pasajeros”.
¡No os cuento nada más ni menciono lo increíble que está Hugo Silva y os dejo con el tráiler! ¡Recordad, 8 de marzo en cines españoles!
Sé que las nuevas generaciones, esas que habéis crecido sin asiento asignado en el avión, desmarcando las casillas de “quiero un seguro de viaje, un plus para mis skis y que me busques un coche de alquiler”, muriéndoos de calor en pleno verano por llevar puestos 4 jerseys y 2 abrigos porque no os caben en la estúpida maleta de mano, y pagando 3€ por un café en un vaso de cartón, no vais a creerme, pero hubo una época en la que la comida era gratis. En la que no se vendían calendarios con TCPs en bikini. En la que podías llevar tu maleta de mano, un bolso y el abrigo. Sí, todo al mismo tiempo.
En la que comprobaban tu billete en la puerta de embarque de Madrid, para que no acabaras en Tenerife. Tenías almohada y manta. Y prensa. Sí, era una época en la que volar era un placer…