Hoy no vengo a contaros ninguna anécdota divertida, lo siento. Hoy voy a meterme en un campo que quizá no sea el mío habitualmente, pero es el de todos los que vivimos medio en el cielo – medio en la tierra, así que, con vuestro permiso, hoy voy a ponerme nostálgica, trágica, dramática etc etc… [...]
En Diarioazafata siempre os contamos cosas relacionadas con aviones pero, ¿qué tienen que ver ahora unos cuadros?
Pues bien, durante estos días y hasta el próximo mes de septiembre en El Reina Sofía podéis disfrutar de una exposición sobre Dalí y sus obras. Entre ellas hay dos que estuvieron expuestas a muchísima altura. No es que se mostraran en una galería de arte o museo ubicado en un rascacielos sino que se estaban en un lugar privilegiado, en un avión.
Por alguna razón, ultimamente escucho muchas veces eso de “yo no vuelo, me dan miedo los aviones”.
Puede que este pánico se haya incrementado desde que somos conscientes de casos como los de Ryanair, o desde que nos subimos al avión casi tanto como cogemos el metro, pero el caso es que hay mucha gente que teme -como decía un gran amigo mio – a que “el pájaro de hierro hinque el pico”. Algunos se lo toman con humor y alegan que al fin y al cabo de algo hay que morir, y a otros, este miedo les condiciona la vida hasta el punto de no salir de la península, o de “sufrir” 17 horas de tren para ir a Paris.
Pero un denomindor común en todos los casos es la teoría de que, si hay un accidente, no lo van a contar. Vamos, que no se salvará ni el Tato.
No es la primera ni la última vez que hablo sobre Ryanair. Si lees el blog habitualmente, sabrás que ya he explicado mi experiencia volando con ellos y los principales motivos por los que no me gustan como empresa: su política empresarial, comercial, sus chantajes y principalmente su consejero delegado, son los tres pilares fundamentales por los que nunca entrarán en la lista de mis compañías aéreas favoritas.
Hasta hace una semana, cada vez que tenía que planificar un viaje lo hacía buscando vuelos en todas las compañías aéreas y dejaba Ryanair como último recurso. Lo hacía principalmente para evitar “colaborar” a ese tipo de extorsión en la que la low cost irlandesa es líder y jamás tendrá rival. Si no sabes de lo que estoy hablando, puedes releer mi artículo “La verdad de mi repulsa hacia Ryanair”.
Obviamente, sigo pensando lo mismo sobre la política empresarial de esta compañía aérea, pero igual que otras veces he contado lo malo de la aerolínea, creo que lo justo es que cuente también mi última experiencia con ellos…
Los numerosos vuelos que has realizado han dado su fruto, ya no necesitas comprar un billete de avión para sentarte en uno de esos asientos mientras esperas impaciente a que la azafata de las instrucciones de seguridad y pase con el trolley porque ¡lo tienes todo! Hace unos años, en una de esas mañanas de [...]