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Azafatas por los aires, y esta vez totalmente en serio. La historia de Vesna Vulović.

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Hay veces en las que la realidad supera a la ficción. A veces oímos por los medios, o nos cuenta alguien cercano alguna historia que nos deja un poco moscas. ¿Será verdad lo que estoy oyendo? ¿No estarán exagerando? Algo así debió pasarle a la gente que vivió la historia Vesna Vulović, una azafata que sobrevivió a una caída libre de unos 10 kilómetros aproximadamente.

Corría Enero de 1972, y en plena Guerra Fría, la joven azafata de 22 años, Vesna Vulović volaba para la aerolínea JAT (perteneciente a la antigua República Yugoslava). El 26 de Enero esta joven azafata cubría la ruta Estocolmo-Belgrado (con escalas en Copenhague y Zagreb) a bordo de un McDonnel Douglas  DC-9. A bordo viajaban 23 pasajeros, dos pilotos y tres auxiliares de vuelo. Así pues, el vuelo 367 transcurría con toda tranquilidad cuando de repente el avión deja de salir en los radares y se corta la comunicación con tierra. “Algo debe estar pasando”, seguramente se preguntarían los controladores aéreos en aquel momento, y no era para menos. A una altura de 10,000 metros aproximadamente se oye una explosión en la parte delantera del avión y posteriormente se parte en dos. Las causas de la explosión pasan desde una bomba a bordo hasta un misil lanzado por un avión caza. Minutos más tarde los restos del avión comienzan a caer sobre la pendiente de una montaña nevada en Checoslovaquia (hoy en día República Checa). La tragedia es mayúscula, y lo lógico, en aquellas condiciones sería no encontrar supervivientes. Milagrosamente, nuestra protagonista, Vesna Vulović, se convierte en la única superviviente de la tragedia.

Suena a película de acción, pero la joven azafata sobrevivió a la explosión, a una caída libre de aproximadamente diez kilómetros y al impacto contra el suelo. Una vez más la realidad supera a la ficción. ¿Cómo es posible? Según los diversos informes, Vesna, en el momento del accidente, se encontraba en la cola del avión y en el momento de la explosión, este se desprendió del resto del aparato. Uno de los trolleys que la joven estaba manejando la bloqueó contra la pared de la cola, lo cual evitó que saliera disparada hacia el exterior. Si os fijáis en este tipo de avión, os daréis cuenta de que acaba en forma de cono. Esta forma cónica, junto a la nieve de la ladera hicieron que el impacto contra el suelo fuera menos violento de lo esperado. El parte médico de Vesna fue de una fractura de cráneo, la rotura de sus dos piernas así como la rotura de tres vertebras que la dejaron en un estado de parálisis temporal. Aún así, nuestra protagonista consiguió recuperarse de sus heridas, e incluso eventualmente llegó a volar.

La historia de la joven azafata impresionó al mundo entero, llegando a ser considerada una heroína en los Balcanes y consiguiendo entrar en el Libro Guiness de los Récords por sobrevivir a una caída de más altura sin paracaidas.

Y es que el mundo de la aviación, y el ser humano en sí mismo no dejan de sorprendernos. En esta profesión hay que ser consciente de los riesgos que conlleva y de las múltiples situaciones que se pueden dar. Pero no temáis amigos, la probabilidad de que os suceda es muy pero que muy remota. La aviación de nuestros días ha perdido mucho en glamour pero ha ganado bastante en lo que a a seguridad se refiere.

¡Felices vuelos!

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